Un juez ha absuelto a un negacionista acusado de negarse a ponerse la mascarilla en reiteradas ocasiones en Pamplona en una manifestación. El hombre ha presentado una autodeclaración responsable que le eximía del uso de la mascarilla por razones de salud.

El titular del Juzgado de lo Penal número 4 de Pamplona ha absuelto a un hombre detenido en Pamplona por negarse reiteradamente a ponerse mascarilla. Considera probado que el negacionista llevaba consigo una autodeclaración responsable que le eximía de ello por motivos de salud.

En la sentencia, del Juzgado de lo Penal número 4 de Pamplona y que puede ser recurrida ante la Audiencia de Navarra, el magistrado explica que la orden foral que obliga a ponerse la mascarilla contiene una serie de excepciones; una de ellas la alegada por el procesado por «padecimientos médicos de salud», según ha informado el Tribunal Superior de Justicia de Navarra.

El juez rechaza, por tanto, la existencia de un delito continuado de desobediencia. Y señala que «en ningún caso el cumplimiento de la norma puede llevar a que se le imponga una pena privativa de libertad o conlleve una condena por aprovechar una posibilidad que le otorga la normativa administrativa para hacer uso de su derecho».

El magistrado acuerda, una vez sea firme esta resolución; remitir las actuaciones a la Policía Nacional por si los hechos cometidos por el procesado pudieran ser constitutivos de una infracción administrativa.

Un año de prisión

En el juicio, celebrado el pasado 26 de octubre, el fiscal solicitó para el procesado una pena de un año de prisión por un delito continuado de desobediencia y resistencia. La defensa del presunto negacionista, por su parte, reclamó la absolución.

Sobre las 17.45 horas del pasado 17 de octubre, el acusado se encontraba junto con otras personas en la plaza del Castillo de Pamplona participando en una concentración de carácter «negacionista» respecto de la pandemia del Covid19.

En la protesta, además de exhibir carteles alusivos; los asistentes gritaban consignas del tipo «el virus se cura con abrazos», «la mejor vacuna, los abrazos».

Como quiera que el inculpado se encontraba en la vía pública sin mascarilla; cuyo uso es obligatorio de conformidad con lo dispuesto en la Orden Foral 34/2020, de 15 de julio, de la consejera de Salud del Gobierno de Navarra, fue requerido «en repetidas ocasiones» por agentes de la Policía Nacional para que se la pusiera, «a lo que el acusado se negó en todo momento».

Dada su reiterada negativa a colocarse la mascarilla y a ser identificado correctamente, los agentes procedieron a su detención.

Juzgado de guardia de Pamplona

Al día siguiente, 18 de octubre, fue conducido al juzgado de guardia de Pamplona, en donde persistió en su negativa a ponerse la mascarilla; pese a que la letrada de la Administración de Justicia, cuando pretendía notificarle diversas resoluciones judiciales, le requirió en varias ocasiones para que se la colocara. La letrada, según consta en la sentencia, le advirtió de que su negativa podría depararle responsabilidades penales.

El encausado adujo para no ponerse una mascarilla que estaba exento de esta obligación por sus «padecimientos médicos»; mostrando a tal efecto una autodeclaración responsable prevista en la normativa foral.

En la sentencia, el magistrado no entra a valorar la nulidad de actuaciones solicitada en primer lugar por la defensa por no haber sido escuchado su cliente en la fase de instrucción como investigado y por no haber sido tramitada su solicitud de habeas corpus.

Al respecto, el juez se ampara en razones de economía procesal para no abordar sendas cuestiones. Todo al afirmar, desde el primer momento, que los hechos enjuiciados pueden ser constitutivos de un ilícito administrativo, pero no de un delito de desobediencia.

Considera, por tanto, que es en la jurisdicción contencioso-administrativa «donde se tiene que ventilar el asunto»; siempre por supuesto en el caso de que se le imponga la sanción correspondiente por no portar mascarilla. Y que la misma sea recurrida por el denunciado.