La cosa está que arde entre Kiko Rivera e Isabel Pantoja. Jamás se hubiese pensado. ¡Quién lo hubiese imaginado! Menos aún inclusive por las personas que consumen prensa del corazón. Prensa del colorín. Que son legión de españoles, que son miles de españoles, que son millones de españoles. Hay uniones entre personas que parecen irrompibles, porque mantienen a fuego la relación de veras especial.

Kiko Rivera Isabel Pantoja

Hay relaciones de dos que se mantienen como una. En las que los protagonistas se protegen, se cubren, se retroalimentan, se defienden con uñas y dientes, a rabiar, hasta morir. Sobre todo si son madre e hijo. Sobre todo si son hijo y madre. Y mucho más si son madre famosa e hijo famoso. Sobre todo y muy especialmente si se tata de Isabel Pantoja y Kiko Rivera.

Siempre se defendieron con agallas, con reciprocidad, con amor incondicional, con una lealtad a prueba de bombas, Cuando se ha atacado a la cantante, Kiko Rivera ha saltado hecho un miura. Como un toro bravo que no conoce fronteras. Si se ha atacado a su “pequeño del alma”, entonces Isabel ha sacado toda su artillería. Ha sacado pecho, ha puesto el grito en el cielo. Ambos han estado enteramente fundidos en la lealtad suprema.

Pero la relación se ha roto por varias aristas y acaba de explotar para hacerse añicos. Lo que comenzó siento una tontería, ha derivado -está derivando- como una guerra de acusaciones cruzadas que deja al país boquiabierto. Tanto Isabel Pantoja como Kiko Rivera se han emboscado en lo baladí. Se han enrocado en la punta de lanza de la soberbia.

Kiko Rivera está pasando un mal momento personal. Todo se le ha venido encima. Una racha psicológica bajo mínimos. Sus problemas económicos no se resuelven. Por primera vez en su vida él mismo se cuestiona su validez, su identidad. No pudo más y lo soltó todo, a confesión abierta, en un programa de ‘Sálvame Deluxe’. La madre no sabía nada y se lo tomó a mal. Tendría que haberse enterado primero ella. ¿Sí?

No es buena abuela

La tensión entre los dos fue creciendo. Hasta que brotaron los reproches públicamente. Kiko, con frases indirectas que quemaban el pescozón en sus propias redes sociales. El público se iba frotando los ojos. No podía ser cuanto estaba sucediendo. ¿Isabel Pantoja y Kiko Rivera enfrentados, lanzándose dardos envenenados, a la vista de todos? Kiko pone en solfa su calidad de madre. Y la achaca que no es buena abuela. Que sólo ve a los nietos cuando se les llevan. Y que no es la madre que quiere dar a entender.

Este miércoles 4 ha dado una entrevista a la revista ‘Lecturas’ que ha abrasado hasta las últimas cenizas de la visceralidad a dos. Kiko no ha dejado títere con cabeza. Ha sido Mila Ximénez la autora de la entrevista. La entrevistadora que ha sabido meter el dedo en la llaga. Kiko Rivera estaba deseando hacer sangre. “Desde este momento dejas de ser importante para mí”, dice el hijo a la madre. Y añade: “Qué bien se te da echar las culpas a otro cuando la tienes toda tú”.

Pero las declaraciones van mucho más allá: “me achaca mi madre que esté vendiendo mis penas cuando ella ha vivido del papel de viuda toda su puta vida”. Pero aún viene lo peor, lo más siniestro: es el momento en el que el popular Dj decide afirmar y confirmar lo siguiente: “Yo no cedí ‘Cantora’ a sabiendas, firmé lo que Isabel Pantoja me pidió”. Y añade. “Quiero pedir el testamento de mi padre. Me huelo lo peor”.

Kiko Rivera asegura haber abierto los ojos y sentirse engañado toda la vida.  Está decidido. Quiere conocer la verdad y toda la verdad sobre el controvertido testamento. Parece que ha llegado la hora de la verdad. Los otros hijos de Paquirri, Cayetano y Francisco Rivera, se han alineado al lado de su hermano, como es fácilmente deducible. ¿Saldrá victoriosa Isabel Pantoja de este enfrentamiento tan inesperado para ella y para toda España?