Se veía venir. Pegaron finalmente un pelotazo. Las audiencias subieron como el colesterol en una noche veraniega de barbacoa. Esta vez no era verano ni había barbacoa que se preciase, pero sí la noche se prestaba a sofá y televisión. Y al atractivo de una entrevista entre Bertín Osborne y María del Monte. En ‘Mi casa es la tuya’.

Bertín tuvo que desplazarse hasta la localidad sevillana de Cazalla de la Sierra, bella localidad donde las haya. De ésta dice María del Monte que “es un sitio muy especial para mí, porque aquí me siento como en familia«, asegura la cantante in situ en el palacio de San Benito, un lugar histórico plagado de guiños terroríficos.

Hubo ruidos extraños. Algún fugaz corte de luz. Y confidencias de misterio y terror que pusieron los vellos de punta. Y hasta alguna estampa un tanto pintoresca como la de María del Monte estrenando el corte de una pata de jamón serrano sobre un mobiliario gótico de altura desigual. Una imagen un tanto surrealista. O de película de Berlanga.

María del Monte comenzó contando aspectos de sus padres. A los que considera un ejemplo de pareja enamorada. “Mi padre venía aquí, en bicicleta desde Sevilla, para pelar la pava. Yo no he visto nunca a mis padres discutir. Gracias a Dios, mi madre está con nosotros, a los 95 años que tiene”.

Responsable de la familia numerosa

Ella llegó al mundo porque sus progenitores se empecinaron en tener también una niña.  “Yo soy la responsable de que mi familia sea numerosa. Mis padres querían buscar una niña y los primeros tres hermanos nacieron varones. Yo llegué la cuarta. Ya era la única niña y estaba muy mimada. Tanto que he de reconocer que manejaba a mis hermanos”.

Cuando comenzó a salir sola los hermanos la sobreprotegieron. Todos querían saber a dónde iba y a que hora la recogían. Los perjuicios de ser la única niña de la casa. Con todo,  “no he sido mucho de calle aunque haya tenido que viajar bastante por mi profesión”.

La artista quiere hacer constar que «en mi familia cantan bien todos. Aunque jamás nadie se dedicara a esto. Mi padre me dio un consejo único cuando se enteró que me metía en esta profesión: no te manches. Te verás algunas veces metida en situaciones de barro. Pero no te manches”.

Todo comenzó con ‘Gente joven’

María del Monte cree firmemente en el factor suerte y en las casualidades: “Las cosas a mi vida han llegado de casualidades. Llegaron los directivos de ‘Gente joven’ a mi colegio, a hacer un casting, y me empujaron las compañeras a cantar. Y eso hice. Tuve la suerte de ganar al final el concurso, en Ceuta. Me dieron un Pirulí y 250.000 pesetas de la época”.

Pero ganar el concurso ‘Gente joven’ no era un carné de acceso a la grabación de un disco ni tampoco aseguraba galas. “A los dos años grabé un disco, algunas canciones me gustaban y otras no. No fue bien porque tampoco lo promocionaron bien. El dinero que tenían era para ‘Marinero de luces’. Las cosas…”.

María del Monte se fue a Sevilla y desistió, “pero una noche en Madrid en un local famoso de la época, me empujaron a cantar. Estaba José Luis Uribarri de relaciones públicas y, no veas. Dije que sí. Y empezó a llenarse todos los días. Y me dijeron que si querían grabar un disco. Dije que sí un 18 de diciembre, un 18 de enero empezamos a grabarlo y 18 de febrero ya lo estábamos presentando por todo lo alto”.

«‘Cántame’ fue compuesto por Rafa Serna, un verdadero genio que ya goza de la gloria eterna. ‘Cántame’ fue” una llave mágica que no sabes por qué llega a tus manos. Me pateé todas las emisoras, las grandes y las pequeñas, con el disco debajo del brazo. Aquello pegó un reventón. Un exitazo sin precedentes. A mí me llegó a decir una compañía de discos que una mujer no valía para cantar sevillanas”.

Estuvo luego una temporada larga sin cantar cuando falleció su padre. Los médicos dijeron que se había acabado su ciclo vital a los 82 años. Para ella fue horroroso. Su padre y ella tenían una complicidad enorme. Se entendían con la mirada. “Era además un caballero con mayúsculas”.

Pregunta Bertín Osborne: “Sé que tu amistad con Isabel se terminó. ¿Pero es irrecuperable?”. Y responde María del Monte: “Después de la conversación que estamos manteniendo… Yo en la vida no me planteo qué es lo que va pasar. Yo creo que en la vida hay que ofrecer lo mejor de nosotros y dar las gracias a Dios todos los días por abrir los ojos”.

La cantante de sevillanas cambia de tercio: “A mí la vida no me ha cuidado, me ha mimado. Pero lo de mi hermano Antonio no era lo lógico, no era lo esperado. Ingresó por una pancreatitis. Yo he perdido a mi alma gemela. Trabajó conmigo mucho tiempo. Las maneras… Pero cuando tú no puedes despedirte de alguien… Sólo pudo ir un sobrino mío. Hay cosas que sólo se pueden medir cuando te ocurren a ti”.

Se emociona María al hablar de la pérdida de su hermano durante las semanas del confinamiento: “Cuando tu tienes Fe y confías tu Fe a que te va a echar una mano en los momentos difíciles, y pasa lo que pasa, pues te enfadas. Concretamente yo me enfadé con la Virgen del Rocío. Ya luego comprendí que no tiene nada que ver”.