Fue un hombre de cine con profundas convicciones políticas. O un político imposible, dadas las circunstancias, comprometido ideológicamente con su brillante quehacer cinematográfico. Su apellido ha creado escuela y, sobre todo, ha iniciado -inició en su momento y hasta la fecha con fecundidad- toda una estirpe de profesionales del género.

Este viernes 30 de octubre hace 18 años que nos dejó Juan Antonio Bardem Muñoz, uno de los más destacados artífices de la historia del cine español. Con películas que marcaron época. Ya nació -Madrid, 1922- en el seno de una familia de actores. O sea, que de casta le vino al galgo. Y de su propio tronco salieron ramas del mismo árbol genealógico que se fueron extendiendo de generación en generación.

Sus padres eran conocidos cuando entonces: Matilde Muñoz Sampedro y Rafael Bardem. Su hermana menor es la actriz Pilar Bardem (nacida en 1939), por lo que  sus sobrinos, hijos de Pilar: Javier Bardem, Carlos Bardem y Mónica Bardem. Juan Antonio estudió Ingeniería Agrónoma -fue brillante hincando codos- pero la vocación estaba cimentada en los códigos de su propio destino.

Una vida dedicada al séptimo arte

Por esta razón dedicó toda su vida al séptimo arte. Enseguida, a mediados de los años 50, dejó ver su postura crítica ante la línea cinematográfica que se estaba haciendo en aquel momento. Lo describía nulo desde el punto de vista estético y asimismo poco intelectual.

Hay que remontarse unos años antes para significar uno de los encuentros más luminosos del cine español: el debut de Juan Antonio Bardem como director y guionista junto a Luis García Berlanga codirigiendo ambos ‘Esa pareja feliz’: es decir: una dinámica sátira protagonizada por Fernando Fernán Gómez, Elvira Quintillá y José Luis Ozores.

No quedó ahí la cosa de la productividad del año 1951 porque en esos mismos meses igualmente escribió nada más y nada menos el guión de ‘Bienvenido Mr. Marshall’ (1952) junto a Berlanga y Miguel Mihura, quien se ocupó de los diálogos.

La primera película como director en solitario de Juan Antonio Bardem fue ‘Cómicos’ (1954), historia centrada en la vida de actores ambulantes que contó con el protagonismo de Christian Galvé, Fernando Rey, Carlos Casaravilla.

Una trayectoria laureada

Ese mismo año, con un guión co-escrito con José Luis Dibildos y Alfonso Paso, también estrenó ‘Felices Pascuas’ (1954), con Julia Martínez y Bernard Lajanigue. En 1955 y 1956 sucesivamente llegarían dos grandes títulos de su pródiga carrera artística. ‘Muerte De Un Ciclista’ (1955), con Lucía Bosé y Alberto Closas, en los principales papeles protagonistas, evidenció a las claras las tendencias del autor hacia el reflejo y comentario social, que subrayaría en títulos posteriores.

El film fue galardonado con el premio FIPRESCI en el Festival de Cannes.

Otros títulos muy interesantes de la década rodados por Juan Antonio Bardem son ‘Calle Mayor’ (1956), adaptación de la pieza teatral de Carlos Arniches con Betsy Blair como actriz principal que fue premiada en Venecia.

Otras películas destacables de su currículum: ‘La venganza’, ‘Sonatas’, ‘Nunca pasa nasa’, ‘A las cinco de la tarde’, ‘La corrupción de Chris Miller’, ‘La campana del infierno’, ‘El poder del deseo’, ‘El puente’ o ‘Siete días de enero’.

Bardem tuvo en su carrera el favor y la negación del público. De ahí que en los 50 fuese fecundo de obras rodadas pero no así durante los 60. En los 70 sí rodó algunas películas más interesantes aunque quedaran un tanto difuminadas entonces.

También hizo algo de televisión. Por ejemplo dirigió ‘Jarabo’ (1984), un episodio de ‘La Huella Del Crimen’, tan conocida en los años ochenta, la biografía de Federico García Lorca en “Lorca, muerte de un poeta” (1987) y el telefilm ‘El joven Picasso’ (1993). Juan Antonio Bardem amaba el cine con locura. Estuvo casado con María Agudo y fue padre de cuatro hijos. Falleció el 30 de octubre de 2002 a los 80 años de edad.