«No perdamos nunca esa mirada de niño que nos hace ver las dificultades como aventuras»

Sara Carbonero se confiesa en voz alta a través de su cuenta de Instagram

¡Qué ejemplo de elegancia y de belleza social está mostrando y demostrando Sara Carbonero a cada paso! Ni una salida de tono. Ni un gesto de rabia. Ni una demostración de impostada altanería. Nada. Sólo serenidad, paz innata, aceptación, lucha sin estridencias, guiño cómplice a la vida a las maduras antes y, ahora también, a las duras.

Su enfermedad la está acunando en los brazos de la excelencia. Con un buen gesto en tiempos teóricamente de tormentas y de tormentos. Teóricamente, insistimos. Para triunfar hay que ser valiente y mezclarse con la vida. Incluso en los estertores de una salud que flaqueó en su momento. Y dónde se preveía lamento, Sara puso miel.

Si bien la procesión irá por dentro, Sara, no obstante, tampoco disimula ninguna impostación. Ni siquiera en las travesías la simulación es valedera. De ahí que, en este proceso de encarar con entereza la enfermedad tan intrusa, la Carbonero sólo pinte la poética de sus gestos -la crónica celeste de sus días y sus noches- en un sendero que ya es cuenta atrás. Hacia su triunfo.

Ha publicado una nueva entrada en su Instagram. Otra vez la sintaxis descalza de unos pies sobre el suelo. Otra vez los ojos grandes que nada engríen y todo amansan. Otra vez espigando lo esencial y no lo accidental de la vida. Escribe Sara:

“Verano 2020. Ya sabíamos que iba a ser un verano “raro” y diferente. Todos o la mayoría lo estamos viviendo “al día”, sin grandes planes ni viajes, improvisando, adaptándonos, estando con la gente que queremos el máximo tiempo posible, buscando la manera de crear recuerdos bonitos y en ocasiones de aislarnos de la realidad”.

“Hoy ha sido un día de esos en los que todo lo que puede complicarse, se complica. Nada grave, incidentes vacacionales sin importancia, contratiempos que te hacen cambiar los planes y que mientras a ti se te hacen un mundo, tu hijos lo disfrutan como una aventura súper divertida”.

“Para ellos siempre todo está bien, porque lo está. De hecho la de hoy ha terminado siendo una de las noches más bonitas de este verano, llena de cosas sencillas: un juego de toda la vida, una misión, unas linternas, una rana que aparece de repente, la luna distinta, buenos amigos, buena conversación, un baño a media noche, un colchón hinchable donde cada día cabe uno más, un “perna de pau” (helado preferido), un poco de música brasileira y muchas risas y complicidad” .

“Probablemente habría sido también un día bonito si hubiéramos seguido el plan trazado pero con toda certeza no hubiese terminado igual. Hoy me duermo agradeciendo que la vida nos siga sorprendiendo y regalando momentos únicos y que tengamos la capacidad para apreciarlos”.

“En definitiva que no perdamos nunca esa mirada de niño que nos haga ver las dificultades como aventuras y oportunidades para crecer, el Restform como la mejor suite del mundo y la naturaleza como el tesoro más grande”.