El cierre perimetral de Jerez anunciado por la Junta de Andalucía será asumido por los jerezanos con rigor, responsabilidad y un alto sentido cívico. A decir verdad no se trataba de una medida esperada. Y de primeras, sin caer como un jarro de agua fría, sí no obstante ha descolocado un tanto a los ciudadanos, sobre todo en lo tocante a los planes -los planazos- del puente de Todos los Santos. Un puente que recae en esta ocasión sobre un año atípico donde los haya.

El jerezano tiene dos opciones en los días sucesivos. Primero: comenzar a entrenarse para las vueltas no precisamente a las andadas sino más bien a la estancada (a la estancada de quedarnos en casa), que no es ni de lejos mala opción al tenor de la muy preocupante amenaza que se abalanza irremediablemente sobre una sociedad, la jerezana, bastante pillada ahora por el feroz acecho de la Covid-19.

Quedarse en casa es una apuesta sobre seguro. Un gesto de solidaridad para con los demás y para consigo mismo. Los ciudadanos no deben relajarse. Los números -las estadísticas- indican el peor de los escenarios (superando potencialmente aquel contexto tan amenazador de marzo/abril).

Si habrá o no habrá un nuevo confinamiento es la pregunta que gravita en el aire de toda incertidumbre. Algunos expertos señalan que el endurecimiento actual de las medidas es una fórmula preventiva para salvar las Navidades. Tomémonoslo como una apuesta por la generación y la regeneración económica. Tan necesaria por otra parte.

Salir a la calle pero con las máximas precauciones

La segunda alternativa en Jerez es salir a la calle pero siempre bajo una estricta autodisciplina para con el exhaustivo cumplimiento de las medidas sanitarias. Calle es sinónimo de evasión pero evasión no es sinónimo de relajación. Y aquí ha descansado el monumental error de la ancha Castilla con la que muchas personas saludaron no hace mucho a la nueva normalidad. Ha habido, en efecto, una excesiva relajación. A las pruebas de cuanto está sucediendo hay que remitirse.

En Jerez, siendo extremadamente respetuosos con las distancias sociales sobre todo, y con las mascarillas y el lavado de manos, se puede disfrutar de varias propuestas de ocio, léase de propuestas de ocio en familia, sin que por ello el riesgo de contagio tenga que ser necesariamente una peligrosidad cierta. Recuérdese, en cualquier caso, el número 6 como el máximo de personas que pueden reunirse.

La ciudad es también protagonista de su cierre perimetral pero ello no quiere decir que todo esté cerrado en el Jerez intramuros. La ciudad continúa con su movilidad controlada. No están los jerezanos confinados a cal y canto. No es necesario huir de nada sino tan sólo de nuestra propia irresponsabilidad. El peligro radica en la falta de compromiso y en la actitud por norma insolidaria.

Una de las propuestas más aclamadas sin duda de ninguna clase es la gastronómica. Se puede pasear el solecito de las mañanas de la ciudad -sobre todo en los días de descanso propios del puente del 1 de noviembre- y tapear en familia. Insistimos: siempre con el número 6 como máximo de la concurrencia.

¿Dónde tapear en tiempos de pandemia?

¿Dónde puede se tapear con tranquilidad de espacio y con calidad de la carta? Proponemos algunos restaurantes sólo a modo de ejemplo. Restaurante El Ábaco, en el Hotel Sherry Park. Un restaurante cuya cocina está capitaneada por el prestigioso chef jerezano Juan Carlos Carrasco. Los productos de temporada son la base de la carta. Una carta que además se adapta a cada estación del año. De chuparse los dedos el lomo de merluza con vinagreta de ostras y fondo marino o el arroz negro con chocos, langostinos y alioli.

La cervecería La Estrella, en Avenida San Joaquín 11, ofrece una carrillada y unos higaditos aliñados que deben probarse como objetivo de obligado cumplimiento. La ensaladilla de pulpo a la gallega de ‘El Almacenito’, en Avenida de Europa 35, tres cuartos de lo propio. Aunque, sin abandonar la Avenida de Europa, la ensaladilla de marisco del restaurante ‘El Retiro’ ya señala un punto y aparte de los sabores supremos.

El cine. Ya lo cantó Luis Eduardo Aute: “Cine, cine, cine, más cine, por favor”. No debemos abandonar la sana y balsámica costumbre de acudir a la sala oscura de la magia del séptimo arte. Debemos añadir nuestro granito de arena a la industria. Una industria que la está pasando canutas y que el hachazo el coronavirus la dejó meses atrás casi en estado de agonía. De los aficionados depende la remontada. La cartelera propone filmes para todos los públicos. Como botón de muestra ‘Padre no hay más que uno 2: la llegada de la suegra’.

La opción del café cantante

El café cantante. Ojo con el café cantante. Un espectáculo y un espacio la mar de recomendable. Por ejemplo La Guarida del Ángel, sito en calle Porvenir. Este viernes 30 es viernes flamenco en tan emblemático lugar. A partir de las 20.00 horas el espectáculo, aunque apertura de puertas a las 18.00 horas, con entrada libre previa reserva. Se cuenta con servicio de tapas y comidas. Actuación de Salomé Ramírez, Joaquín Flores ‘El Quini’ al cante y Manuel Heredia a la guitarra.

Un reposada visita a los templos de la ciudad tampoco es descartable. Para disfrutar de este rico patrimonio. En el centro se pueden visitar con facilidad, en horario de mañana, iglesias como la de San Francisco (en Plaza Esteve), San Juan de Letrán (en Alameda Cristina), Santo Domingo, El Carmen, la capilla de las Angustias, etcétera.

Para darles un alegrón a los más pequeños de la casa, sin duda ‘La ciudad de los niños’ es una propuesta inmejorable. Expansión y divertimento. En Avenida de Arcos. Con puntos interiores para almorzar y merendar hijos y padres. Todo al aire libre. Otro acierto rotundo será la visita al Zoológico. No olvidemos jamás una visita irremplazable: el Alcázar de Jerez. De lunes a domingos de 9.30 horas de la mañana a 14.30 horas de la tarde.