Kiko Jiménez y Sofía Suescun rompen en directo

Convulsa gala de GH VIP con los ánimos caldeados entre Diego y Kiko

Lola Ortiz no necesita inventarse ningún desliz carnal con Diego Matamoros. La ex concursante de ‘Mujeres, hombres y viceversa’ ya se hizo televisiva a partir de entonces. Y han corrido un centón de años desde su debut televisivo. Fue una concursante poderosa de sensibilidades. Y cayó bien a la audiencia. No presentaba dobleces de personalidad. Ni tampoco impostado temperamento. Además jugaba con una circunstancia a favor: su enorme telegenia.

En efecto, su mencionada telegenia y su simpatía la catapultaron más tarde al difícil reto de otra edición de ‘Supervivientes’. Demostró serlo – una superviviente de raza- a brazo partido. Compañera nada polemista. Ahora los debates televisivos de la prensa del corazón -léase ‘Sálvame’- la han implicado con un presunta infidelidad: con un escarceo: con una noche de pasión. ¿Junto a quién? Junto a Diego Matamoros -que ya se sabe que anda con el corazón en un puño por la presunta confusión de sentimientos de su mujer Estela Grande (participante de Gran Hermano VIP 7).

Este pasado martes 29 de octubre Lola Ortiz visitó el plató de ‘Sálvame’. Paz Padilla la dijo que tenía apellidos de magdalena. Lola quiso aclarar de raíz el asunto. Siempre usando la curva de la sonrisa, que es virtud de personas de suyo felices. Televisivamente suele hacerse una bola de nieve de un mero rumor. A menudo hasta interesa a la cadena por mantener viva la llama de la expectación. Era de cajón que a Diego Matamoros le adjudicaran, a las primeras de cambio, un romance furtivo.

Pero Lola Ortiz fue clara a la postre: “Coincidimos jueves viernes, como amigos, en la parte de abajo de la discoteca. Él y yo tenemos una buena relación. El baño de donde estábamos pertenece a todo nuestro palco. Ahí coincidimos todos nosotros, unos entran y otros salen. En la discoteca hay mucho ruido y es lógico acercarte a la cara para hablar con alguien. A mi Diego me parece atractivo pero sólo somos amigos. Yo soy cariñosa con mis amigos, no tiene nada de malo”.

Dudas despejadas. Al menos a priori. Ya en la franja nocturna Gran Hermano VIP y, para sorpresa de la audiencia, Diego Matamoros estuvo en el plató de tertulianos y defensores de cada uno de los concursantes. “Me fío de mi mujer, pero no de Kiko (Jiménez)». La gala de la noche tuvo de todo y para todos. De entrada se emitió una conversación teóricamente secreta entre Kiko y Gianmarco. Ambos creían que no se estaba grabando. Pero el ojo de la cámara de Gran Hermano es alargado. Hablaron de lo que el italiano sentía por Adara. Sucedió que en esa misma charleta el ex de Gloria Camila admitió haber sentido “mariposas” en el estómago por la señora esposa de Diego Matamoros.

Naturalmente el cabreo de Sofía, presente en el plató, fue una acción-reacción previsible. Parecía que el melodrama Kiko, Estela, Diego y Sofía había encajado en el olvido. Pero ni por ésas. La película aún no había terminado. Ni por asomo. Como dijera el castizo: mientras la vaca siga dando leche… O hasta el rabo todo es toro. Con faldas y a lo loco no es sólo una película de la mejor época de Hollywood.

Estela no se aclara. O sí, según se mire. Es evidente que se bebe los vientos por Kiko. ¿Y recíprocamente también? Quién puede dudarlo. Las espadas se alzaron en la gala de este pasado martes. Aunque todo apunta, a ojos vista, a un montaje más o menos cimentado, a la postre las chispas han saltado de un modo demasiado violento. Hasta el punto de ser necesaria la intervención de Jorge Javier como árbitro del ring.

Y es que Kiko Jiménez fue uno de los seleccionados por la audiencia para la repesca y volver a la casa. Adentro, de nuevo, para comparar si segundas partes nunca fueron buenas. La repesca presenta un hándicap: quien vuelve lo hace embadurnado de información al completo. Estela ha vuelto a evidenciar cuanto siente por Kiko. Diego Matamoros hace la vista gorda. Dicen que el amor suele ser ciego en

ocasiones. Estela dice a Kiko que ha echado más de menos a él que a toda su vida de fuera. La declaración no requiere interpretaciones.

Las malas lenguas – nunca viperinas- aseguran que a todos beneficia este circo de la gran pantalla. A mayor jaleo, mejor cobranza de pingües beneficios. Diego indica en el plató que su mujer está en manos de un depredador. No le achaca ninguna culpa a su chica. Gianmarco, mientras tanto, se enamora a pasos agigantados de Adara. Se enamora irremediablemente. Como un cadete, como un colegial. Con la pureza de un adolescente. ¿Debería Gianmarco confesárselo a Adara?

Sofía entra en cólera. Ya no cree a su pareja. “Es un puto mentiroso”. El plató comienza a hervir. Matamoros recomido por los celos, Suescun con la ira en el cogote, Jorge Javier pinchando y echando leña al fuego – que es que en este caso lo que debe hacer-. Y GH VIP con la tensión por los techos.

Kiko Jiménez podría salvarse del entuerto si llega a ganar en las votaciones de la audiencia, pero Jorge Javier pronto anunciaría que se quedaba sin vivir la nueva experiencia. De modo que a casa, es decir, a Telecinco, con el ceño fruncido. La fiesta estaba montada. Se anunciaban rayos y centellas. ¡Movida, movida!, pronunciaba a voz en grito Carolina Sobe. La bronca descomunal entre Diego Matamoros y Kiko Jiménez en el plató no se hizo esperar. Con una vehemencia ya preocupante. El directo se podría ir de las manos.
Jorge Javier se empleó a fondo. Kiko le dio en la quijada a Diego: “Si valoraras un poco más el pedazo de mujer que tienes, me tratarías mejor porque yo soy su amigo y tú en todo caso eres un celoso empedernido”. Y Diego: “Te voy a decir una cosa muy clara: como persona te califico con un 0, pero como manipulador, mierda y mentiroso con un 10. Y ahora le explicas a tu mujer las pajas mentales que te hacías con mi mujer ahí dentro en la primera semana del concurso».

Pero la cosa fue en aumento. Jorge Javier no tuvo otra que intervenir de nuevo. Ni a la de tres lograba rebajar los ánimos. Y fue entonces cuando Sofía Suescun rompe en directo con Kiko. No pudo más. Durante la bronca de ambos “varones” selló sus labios. Escuchando, atónita. Estaba preparando el ruedo. Para el estoque. Se levantó de un salto y preguntó a Kiko el porqué no le había dicho la verdad antes, el porqué no había sido sincero, el porqué no lo había reconocido…

“Yo estoy harta -añadió- de ver este tipo de vídeos. Sabes que estoy enamoradísima y que me tenía que hacer la enfadada, pero en el momento que me había parecido mal te pusiste a la defensiva”. Kiko, contrariado, le dijo que si le consideraba un mentiroso pues… se acabó. Y ella lo mandó definitivamente a freír espárragos y, acto seguido, abandonó el plató. Lógico. Predecible. Kiko, sin repesca, sin Estela y sin Sofía. Cabe preguntarse, bien mirado: ¿Sin Estela?