El turismo mundial viaja a la deriva: A punto de perderse millones de empleos

La Organización Mundial de Turismo ha estimado las pérdidas en 320 mil millones de dólares para el turismo mundial entre enero y mayo

El sector turismo, sin duda alguna, ha sido uno de los más golpeados por las consecuencias de la crisis sanitaria que está dejando a su paso la pandemia. El Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC por sus siglas en inglés), ha cuantificado que unos 197,5 millones de empleos a nivel global, corren el riesgo de perderse definitivamente, ante la imposición de cuarentenas en diversos países del mundo, entre ellos los europeos.

A manera de ejemplo, tan solo en España, considerada la segunda potencia turística mundial después de Francia, se estima que unos 2,3 millones de trabajadores dedicados a esa actividad podrían quedar cesantes. Este dato constituye un importante descalabro en las finanzas de este país, por cuanto ese ramo es el que más ingresos genera para las arcas de esa nación.

Según un informe de 2019 de la WTTC, el turismo aportó 14,6% del PIB español y entre 2000 y 2018 se constituyó en el segundo sector económico de mayor crecimiento. 1,7% de la población española se desempeña directa o indirectamente en esa ocupación.

Grandes pérdidas en el PIB mundial

Se calcula entonces que las pérdidas en el PIB mundial podrían situarse en el orden de los 5,5 billones de dólares. Esto se traduce en un total descalabro. Hasta los momentos, no se han encontrado los mecanismos que reanimen a este moribundo sector, del cual depende el sustento de millones de hogares.

Por su parte, la Organización Mundial de Turismo, estimó las pérdidas en 320 mil millones de dólares para el turismo mundial entre enero y mayo.

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El impacto económico y social ha sido dramático y, hasta ahora, no se vislumbra una solución viable. Líneas aéreas en pausa. Hoteles con ocupación al mínimo. Sitios de atracciones “cerrados hasta nuevo aviso”. Ello arrastra también a aquellas actividades conectadas: restaurantes, comercio, servicios, entre otras.

Por ahora, el turismo enfrenta un futuro incierto que lo mantiene viajando sin rumbo, a la deriva, tan solo a la espera de que surjan nuevas modalidades para que los millones de pasajeros “viajen seguros”.  Ese será quizá el elemento que diferenciará la elección de una empresa, o destino a recorrer.

El negocio tendrá que reajustarse a nuevos parámetros, a un nuevo aterrizaje en una economía que ya no será la misma. Dependerá entonces de la inventiva, de la oferta de servicios más exclusivos, en los cuales los viajeros perciban la seguridad necesaria para recorrer a gusto sus destinos.