Tres mujeres acaban en el hospital tras una brutal pelea en los probadores de Zara

Sólo la presencia de la Policía Local pudo sofocar la violencia de tan lamentable escena

Las largas semanas del confinamiento han puesto nerviosas a muchas personas. Ahora, con la desescalada, la tensión sigue patente quizá por una incapacidad de determinados españoles de aceptar o de adaptarse al conjunto de novedosas normas de obligado cumplimiento.

Hay que mantener la calma en todo momento y saber adaptarse a la nueva normalidad. Y respetar, sobre todo, a quienes están obligados a hacer cumplir las normas en sus tiendas, restaurantes, etcétera. Este asunto no se tiene del todo claro, desafortunadamente.

Y a las pruebas de cuanto ha sucedido en Pontevedra hay que remitirse. Concretamente en una tienda Zara. Tres mujeres de 30, 56 y 60 años han acabado hospitalizadas. ¿El motivo? Una brutal pelea entre ellas. Una pelea irracional que es contraejemplo de civismo.

El lamentable suceso ocurrió este pasado sábado día 27 de los corrientes. Habían pasado ya algunos minutos de las ocho de la tarde. La mujer de 30 años quiso acceder al probador de la tienda con seis prendas de ropa. Y, como es natural, una trabajadora del local se lo impidió.

Y se lo impidió porque las nuevas normas sanitarias únicamente permiten que sean cuatro. Sólo se puede acceder al interior de un probador con cuatro prendas. La chica de 30 años no se lo tomó a bien. No entró en razones. No lo comprendió o no quiso comprenderlo…

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Y, ni corta ni perezosa, muy airada, tiró toda la ropa a la cara de la vendedora. Esta actitud, del todo impropia, indignó a buena parte de los presentes, sobre todo a una mujer de 56 años que estaba haciendo cola y que, sorprendida, presenció la escena.

La mujer de 56 años le recriminó la grosería. Pocos segundos después, y en un visto y no visto, ambas estaban rodando por el suelo, enzarzadas en una violenta pelea donde no faltaban puñetazos y tirones de pelo. Una situación atroz, dantesca: un espectáculo impropio de personas adultas.

Pero es más: una tercera clienta, bienintencionada, de 60 años de edad, intervino en la riña procurando separarlas, para poner paz y calmar todos los ánimos. Mas su iniciativa no obtuvo buen resultado: acabó recibiendo patadas, bofetadas, arañazos.

Tuvieron que llegar varias dotaciones de la Policía Local para poner fin a la gresca. Las tres mujeres acabaron hospitalizadas. Precisaban curas por contusiones y heridas en un hospital próximo. Posteriormente intercambiaron denuncias en comisaría.