La acción vuelve a las mesas del Casino Torrequebrada 

La reapertura del casino beneficiará también a numerosos negocios que dependían del volumen de clientes que atraen las actividades de juego

El Casino Torrequebrada, uno de los más importantes por volumen de visitantes, número de mesas y personal empleado de toda Andalucía, ha vuelto a abrir sus puertas a todos los aficionados a los juegos de azar. 

Situado en Benalmádena, en un entorno costero excepcional, que hace suyas todas las bondades de la Costa del Sol, a 30 minutos de málaga y aproximadamente 15 desde el aeropuerto, es uno de los espacios de ocio recreativo más importantes de la península, tanto en volumen de visitantes, con una media anual que roza los 130.000 clientes, y número de mesas de juego, ya que dispone de 23 zonas destinadas a los juegos clásicos de casino, como por personal empleado, llegando a los 150 trabajadores durante la temporada alta. 

La reapertura no solo supone una muy buena noticia para los aficionados a los juegos de azar, sino también para la economía local. Hay que tener en cuenta que, desde su inauguración en 1979 hasta la fecha, cerca de tres millones de personas han hecho uso de sus instalaciones, no resulta complicado entender que todos los negocios circundantes relacionados con el ocio, la restauración o el deporte se han beneficiado del tránsito de clientes que el casino y el hotel anexo, el Estival Torrequebrada, generan cada año.  

El 8 de junio reabrió sus puertas al público, tras semanas de preparativos para incorporar nuevos protocolos de seguridad y reestructurar las áreas de juego. Como no podía ser de otra manera, la ruleta fue el primero de los juegos elegidos para reiniciar la actividad en la sala con el ya clásico “hagan juego”. El cilindro volvió a girar y las tradicionales suertes de falta/pasa, par/impar y rojo/negro volvieron a sonar en el casino.  (francesa y americana),  

Tras la ruleta le siguió otro de los juegos más populares en los casinos de todo el mundo. Los crupieres volvieron a sacar cartas del “zapato” del blackjack, uno de los juegos clásicos con más historia (los orígenes de sus mecánicas se remontan al siglo XV y su formato más próximo al habitual tiene su origen en Sevilla) y que más pasiones despierta entre los aficionados a los juegos de cartas. 

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Sin el glamour de los anteriores juegos, pero no por ello con menos aficionados, volvían también las máquinas de azar. No lo hizo con la totalidad de sus más de 80 “slots” disponibles, pero el ruido de las monedas y las músicas que acompañan a las rondas de bonificación y los modificadores de juego volvieron a oírse en la sala de tragaperras del Casino Torrequebrada para romper un silencio que había durado demasiado tiempo. 

Recientemente han anunciado también el retorno a la actividad de las mesas de cash de poker, el formato en el que cada ficha cuenta con un valor en efectivo. Los torneos, sin embargo, un tipo de competición de la que este casino fue pionera, con eventos como el Estrellas Poker Tour, tendrán que esperar un poco más.  

Además de la organización de torneos, la dirección del Casino Torrequebrada también fue pionera en potenciar su oferta gastronómica, una tendencia que ha sido recogida paulatinamente por otros muchos casinos españoles y que a día de hoy es práctica habitual en la mayoría de ellos. En la más pura tradición de los casinos estadounidenses, con un ambiente art-decó y música de piano en directo, el restaurante ha llegado a registrar un promedio de 15.000 cenas anuales, que se completan con jornadas de degustación de los productos más destacados de la zona, y que también sirven para promover la cultura y la restauración tanto mediterránea como internacional. 

Dentro de los fijos de su carta podemos encontrar propuestas tan exquisitas como el queso viejo de ovejas con cremoso de manchego y dulce de membrillo y piñones, los canelones de berenjena y hummus gratinados con mozarella y tomate cherry o clásicos como el jamón ibérico con pan cristal y tomate restregado. Tampoco faltaron a su cita con los paladares más exigentes el rape a la parrilla con salteado de arroz y frutos secos o el asado de morrillos de atún rojo con glaseado de soja y coco, ni las carrilleras de ternera estofadas y el steak tartar cortado a cuchillo y preparado al instante frente a los comensales, que hicieron las delicias de los primeros afortunados en poder ocupar sus mesas. 

Con el regreso a la acción del Casino Torrequebrada, la Costa del Sol recupera uno de los espacios más emblemáticos de su oferta de ocio, y los aficionados a los juegos de azar vuelven a disponer de un espacio donde poner a prueba su suerte.