En la calle con su hija menor tras ser echada de su casa por okupas

Paola Mancilla, vecina de Sevilla, se vio obligada a alquilar una habitación de su vivienda por motivos económicos a una pareja que la insultó y agredió 

Una vecina de Sevilla ha denunciado la ocupación ilegal de la vivienda en la que reside con su hija de dos años en Triana, propiedad de su madre, aunque ella se encarga económicamente de la misma, y ha lamentado estar viviendo «una terrible pesadilla» ya que, de no ser por unos amigos, estaría «viviendo en la calle» con la menor.

Así lo ha señalado en declaraciones a Europa Press Televisión la propia afectada, Paola Mancilla, que ha explicado que, con motivo del confinamiento por la pandemia de coronavirus, la empresa de hostelería en la que trabaja hizo un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) que tardó en cobrar.

Por este motivo, se vio obligada a alquilar una habitación de la vivienda en la que residía con su hija menor durante un mes para hacer frente a los recibos hipotecarios.

De este modo, arrendó la habitación a una pareja que, en un principio, parecía «normal», mediante un contrato verbal, si bien al poco tiempo la convivencia se hizo «insostenible».

«Ellos fumaban y consumían sustancias estupefacientes sin tener en cuenta a mi hija», ha señalado.

Del mismo modo, ha añadido que, en un momento determinado, llegaron incluso a insultarla y agredirla delante de la menor. «Al final resultó desastroso», ha asegurado.

Tras la agresión, que denunció ante la Policía, esta joven de 24 años y nacida en Bolivia decidió marcharse de la vivienda por su hija, aunque ha indicado que continuaba yendo a la misma con el fin de que no denunciaran su abandono.

«La Policía me dijo que no podían echarlos y que sólo podía poner una denuncia tras otra, por lo que me vi atada de pies y manos con una situación insostenible», ha admitido.

No obstante, la pareja —que sólo iba a estar en la vivienda un mes, el único que abonaron a Mancilla— decidió irse a mediados de julio, por lo que esta vecina de la capital andaluza creyó que «los problemas» habían terminado.

Sin embargo, el día que dejaron la residencia, esta joven volvió a su casa y comprobó que, de nuevo, estaba ocupada pero esta vez por otras personas, una pareja con una menor a la que no conocía.

Mancilla volvió entonces a denunciar ante la Policía la nueva ocupación de su vivienda, tal como avanzó ABC, si bien le dijeron que «tampoco los podían echar al haber una menor de edad en la casa y que si quería me quedara a dormir con ellos».

«¿Cómo me voy a quedar allí con un hombre que lleva una pulsera telemática y otro a los que no conocía?», se ha preguntado, así que, temiendo por su vida y la de su hija, decide no quedarse ahí.

«Para mí todo esto es un calvario, una terrible pesadilla, no tengo ni la ropa de mi hija, no le deseo esto a nadie… ayer estas personas sólo me dieron unos juguetes y con el poco dinero que tengo he tenido que comprarle ropa y alimentos a mi hija».

«Gracias a mis amistades he podido salir adelante porque si no estaría en la calle con ella», ha lamentado visiblemente afectada.

Por último, esta madre soltera ha criticado que tenga que trabajar para seguir pagando los recibos de una vivienda en la que residen otras personas, que alegan que han sido «estafados», y ha lamentado que «las leyes están con los ocupas más que con los propietarios».

«Sólo quiero recuperar esta vivienda —que es de mi madre y me la dejó a mí porque tuvo que volver a mi país por asuntos personales—, donde estoy empadronada y de la que tengo todos los papeles en regla», ha concluido.