Los almerienses no se rinden en su lucha contra el Hotel en el paraje de los Genoveses

«No es de recibo que en un paraje virgen se pretende llevar a cabo este proyecto», ha trasladado el abogado de Ecologistas en Acción en Almería, Enrique Ruiz

Colectivos ecologistas han presentado este lunes nuevas alegaciones contra el proyecto para rehabilitar el cortijo ‘Las Chiqueras’ frente a la Bahía de Genoveses, en el parque natural de Cabo de Gata-Níjar (Almería) con uso hotelero y han avisado de que crea «un precedente inaudito» al abrir la puerta a un modelo turístico «incompatible» con la preservación de este espacio.

«No es de recibo que en un paraje virgen como son Genoveses y Mónsul, donde se han habilitado limitaciones al acceso con un plan de movilidad, se pretende llevar a cabo este proyecto», ha trasladado en declaraciones a los medios de comunicación el abogado de ‘Amigos del Parque’ y de Ecologistas en Acción en Almería, Enrique Ruiz.

A las puertas de la sede de la Delegación Territorial de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible, Ruiz ha recordado que ya se alegó al proyecto en 2016 y ha asegurado que «gracias a esas alegaciones se rectificaron» algunos aspectos del proyecto como la traslocación de un corral de 500 metros cuadrados para construir dos nuevas edificaciones o la construcción de un segundo aparcamiento si bien se mantiene uno de 70 plazas para 30 habitaciones.

Al hilo de esto, ha remarcado que el proyecto se levantaría sobre zona calificada como C1 o de cultivo tradicional y ha precisado que la normativa ambiental que rige en Cabo de Gata-Níjar «no autoriza la rehabilitación para un uso distinto al estipulado, al que ya tenía el cortijo».

«Junta de Andalucía y Ayuntamiento de Níjar pretenden catalogar que tiene un interés social y público que beneficia a los intereses generales pero el proyecto no hace ni cálculo de inversión, ni de creación de puestos de trabajo, ni nada de eso», ha criticado Ruiz.

Ha adelantado, en esta línea, que no descartan llevar el proyecto a la vía judicial y que van a presentar queja ante la Comisión Europea (CE) ya que afecta a la Red Natura 2000.

«Quieren desvirtuar la figura de protección C1», ha lamentado para añadir que la administración debe abogar por «mejorar la gestión del espacio natural» y autorizar hoteles en «los núcleos urbanos, donde hay gente que quiere invertir».

Las alegaciones, a las que se van a sumar, al margen del GEM ya personado, Greenpeace y Salvemos Mojácar, reproducen los argumentos dados en 2016 que pasan por considerar que la actuación ambiental «no justifica que pueda cumplir con los usos compatibles» establecidos en el plan de ordenación de recursos naturales (PORN) de 2008 para la zona en la que se desarrolla, catalogada como C1.

«Es en las zonas C3 establecidas por el PORN de 2008 donde sí se permitiría este tipo de uso turístico contemplado en el proyecto y no en las zonas C1, ya que en las de menor protección están permitidas «nuevas edificaciones y la rehabilitación de las existentes para el desarrollo de actividades ligadas al turismo en el medio rural y a actividades de carácter artesanal declaradas de interés público», sostienen.

En esta línea, indican que la rehabilitación de edificaciones existentes para uso turístico no es compatible con las zonas C1 del PORN de 2008″ y advierten de que la actividad prevista para el proyecto «tiene una finalidad meramente económica» y además contempla la «rehabilitación» para un negocio, por lo que, a su parecer, no se podría considerar su «uso público» y de «educación ambiental».

«No es propiamente una instalación pública destinada a la actividad de educación ambiental pese a que pueda darse una «libre concurrencia de público, así como tampoco como es un «campamento de turismo»; actividades que sí se permiten a tenor de la zonificación de los terrenos», aseguran los ecologistas.

En relación a la conectividad del emplazamiento hostelero a la red general de abastecimiento y alcantarillado del término municipal de Níjar, el proyecto observa una conexión por tuberías subterráneas que discurren por el camino privado que conecta el Cortijo las Chiqueras con el camino público de Genoveses y Mónsul, si bien, ahondan los ecologistas, todas las roturaciones que se hagan sobre el subsuelo «deberán respetar los valores ambientales protegidos».

«En la propuesta de autorización ambiental unificada no se hace una especial reflexión sobre las posibles repercusiones que podría tener este tipo de roturaciones sobre una zona catalogada como B1 y B2 en el PORN, por lo tanto, toda actuación que se hagan en el subsuelo deberán contar una preceptiva y vinculante autorización de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía», han alegado.