67.000 euros de propina tras negarse servir a una mujer sin mascarilla

La mujer pretendió un escarnio y sin embargo sucedió todo lo contrario, las redes apoyaron al camarero

La historia, por verídica, por real, tiene su aquel. Amber Lynn Gilles publicó en su muro de perfil lo siguiente: «Este es Lenen de Starbucks, que se ha negado a servirme porque no llevaba mascarilla. La próxima vez esperaré a la policía y llevaré un justificante médico».

Cabe apuntar que Lenen no se llama Lenen sino Lenin. Lenin Gutierrez. ¿Quién es? ¿De quién se trata? Lenin Guitierrez es un joven de San Diego (California, Estados Unidos) que trabaja de camarero en un Starbucks. Hasta ahí todo bien. Todo correcto.

Ella,  Amber Lynn Gilles, es una muy reconocida activista anti-vacunas con residencia en la misma ciudad californiana. Una escéptica sobre la eficacia de llevar mascarilla. Una opinión harto discutible y fácilmente rebatible.

¿Qué sucedió concretamente? Amber Lynn Gilles entró -con determinación y sin  mascarilla- en la cafetería en la que trabaja Lenin. Tuvo la mujer un morrocotudo error de cálculo. No siempre ancha es Castilla.

Y es que las normas de la popular cadena de cafeterías son estrictas en este tenor: no se sirve a nadie que no lleve mascarilla. Y, en consecuencia, Lenin se negó a servir a la mujer.

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Fue entonces cuando, indignada, Amber Lynn Gilles escribió el post en Facebook. Pero le salió el tiro por la culata: lo que pretendía ser un escarnio ha acabado siendo todo el contrario. Efecto boomerang.

A continuación todo vino rodado: un internauta llamado Matt Cowan vio la publicación, se percató enseguida del quid de la cuestión y decidió, sin esperar un solo minuto, iniciar una campaña para premiar al joven camarero.

¿Qué hizo? Cowan puso en marcha una campaña de mecenazgo en internet para que la gente dejara una propina a Lenin. ¡Una idea luminosa! A estas alturas, la iniciativa ya ha recaudado más de 67.000 euros. ¡Que se dice pronto!

Lenin, que todavía no sale de su asombro, dice que utilizará el dinero para hacer realidad su sueño de ser bailarín. No hay imprevisto que por bien no venga. La rueda-rueda de la vida depara algunos giros copernicanos como éste que nos ocupa.

Curiosamente Amber Lynn Gilles reclama ahora parte del dinero recaudado en la campaña. ¿Y eso por qué? Alega ser parte protagonista de la historia. Así, sin encomendarse ni a Dios ni al diablo. Si no, afirma que pensará si emprender acciones legales contra Matt Cowan. De risa.