Aprovechan el Estado de Alarma para cambiar la Ley de Educación: «es una aberración»

«En algunos niños o niñas el éxito está en coger una cuchara y lograr que puedan comer solos»

Por Jaime Núñez, experto en Intervención Psicoeducativa

José Luis Izquierdo, más conocido como Mago More, experto conferenciante sobre la persecución de los sueños y padre de un niño con parálisis cerebral, ha despertado la polémica al advertir a través de un vídeo que se ha convertido en viral tras advertir que el Gobierno ha aprovechado el confinamiento para tramitar la Ley de Educación que supondría el principio del cierre de centros educativos especiales, y todo sin tener en cuenta la opinión de los padres, ni de los profesionales.

El mago tiene un hijo de 14 años con parálisis cerebral, y no ha dudado en aprovechar su influencia y capacidad de difusión en denunciar lo que supondría para muchos los cambios que contemplan realizar en la Ley de Educación (Lomce), los cuales ya ha comenzado a tramitar el Gobierno en plena cuarentena y que obligarían a su pequeño a estudiar en un colegio ordinario.

Muchos son los padres y personas que abogan únicamente por un tipo de educación tendente a la inclusión total, pero estamos hablando que esto en términos educativos supondría una total aberración.

La educación inclusiva nunca ha desaparecido y lleva vigente más de 30 años. Hay que incidir que este hombre denuncia que se tienda como único modelo a la educación inclusiva cuando hay niños y niñas con necesidades especiales educativas que no pueden ser atendidos de la mejor forma si se pretende que vayan a un aula con niños sin necesidades especiales. Cada pequeño y pequeña con discapacidad o movilidad reducida, es un mundo en sí mismos y tienen que recibir la mejor atención personalizada posible.

Todos los niños con necesidades no son iguales, algunos no hablan, no se expresan, otros no aprenden a leer ni a escribir, algunos incluso se autolesionan o gritan sin cesar, interrumpiendo el normal transcurrir de una clase de las etapas de infantil, primaria o secundaria.

La inclusión está bien como en el caso de muchos, como los de movilidad reducida por supuesto, pero en otros con discapacidades sensoriales o mentales puede que no tanto según el grado y características de cada uno.

¿Qué pasa con quienes están más afectados? ¿No podemos ofrecerles una educación más personalizada, atendiendo a sus necesidades, para acercarlos más a la sociedad que colocamos como modelo? Siendo realista y tras muchos años en este ámbito educativo, es necesario que coexistan centros especializados y que haya niños y niñas que acudan también a la escuela ordinaria, y que incluso como también se realiza ahora, que se compagine la asistencia a ambos. Intentar hacer lo contrario y tender sólo a un modelo es una abominación.

He visto casos de todo tipo, cada uno con un diseño curricular adaptado en pro de que alcance mejoras. Algunos tienen suerte y pueden seguir una clase en escuela ordinaria para aprender a leer o escribir, sin embargo, para otros el éxito está en coger una cuchara y lograr que puedan comer solos. Es todo un mundo, el Gobierno se equivoca en dos asuntos, el primero en intentar llevar a cabo estos cambios en plena pandemia y estado de alarma, y segundo en querer creer todos los alumnos en edad escolar son iguales, sin sus particularidades.