Un pasodoble políticamente incorrecto

Aún recuerdo aquella noche en casa, noche mágica, noche eterna, de esas que solo existen unas pocas en la vida de nuestros corazones. Por suerte los gaditanos vivimos una de ellas todos los años. Mi casa aquella noche se convertía en viejo templo donde todos unidos y sin luz ( pero con muchas gominolas ) aguantábamos agrupación tras agrupación. Esa noche donde tu hermana mayor se pelea contigo porque tal comparsa es mejor que nose quien, o aquella chirigota no debería estar allí esa noche. Era la gran noche, donde se bebía a sorbitos la gloria. Era la noche de la final de Falla

Con esa extraña magia que me azotaba aquella noche, soñaba ser un carnavalero. Un pequeño hombre que intentaba jugar a ser poeta y luchar por la gente de mi pueblo, mostrando las miserias de nuestra ciudad. Yo quería ser como aquellos hombres que no sentían miedo por denunciar y piropear a altas horas de la madrugada ( A esa edad la madrugada es un limbo extraño que no solía pisar, estar allí a esas horas era cuanto menos una aventura).

Ese sueño volvió hace unos días, sentí que entraba en ese lugar oscuro y con aquél olor desagradable que proporciona la humedad de un local de ensayo. Quedaba poco para la final y estábamos cerca de conquistarla, de asaltarla como un viejo galeón pirata. Recuerdo que llevaba en la mano una nueva letra con la ilusión de quien lleva los juguetes nuevos de reyes al colegio. Apoyé la guitarra en mis piernas y dispuse a cantarlo. Era un pasodoble crítico contra el ayuntamiento, contra el nuevo alcalde; de esos que se cantan con el cuchillo entre dientes.

Al finalizar vi que el grupo, no estaba contento. Algo pasaba no eran muy propicios a quejarse de mis letras. El silencio, era el peor estruendo que resonaba en mis oídos. Hasta que el director musical se atrevió  a decir: “ muy bien escrito, Juan”. No pasó apenas unos segundo y continuó “ Pero quizás no lo deberíamos cantar, hoy en estos tiempos lo importante es concursar y no esta bonito decir lo que piensas . Si se te ve el plumero podría  costarnos ese ansiado premio. Hazle mejor un pasodoble mejor a un rinoceronte que se queda viuda y alimenta a una jirafa abandonada, pero Juan eso no lo vamos a cantar”

En ese momento revolví las sábanas calientes de mi cama. No creía lo que estaba sucediendo había tenido una pesadilla basada en hechos reales. Entonces, quizás por rabia o quizás por el sueño de altas horas de la madrugada apreté fuerte la almohada y con un viejo nudo en la garganta me dispuse a coger el sueño.

Al día siguiente, llegando las nueve de la noche, casi olvidado el incidente de la madrugada anterior que tantos quebraderos de cabeza me había dado durante el día. Me dispuse a escuchar la primera agrupación de la noche con la esperanza de que alguien rescatara mi pasodoble perdido. Al escuchar la primera letra a una mariposa pisada y posteriormente la segunda a un pobre folio doblado, apagué la televisión y me puse un viejo videos de esas antiguas finales  para que me atraparan por un momento aquellos héroes de mi infancia

PD: Se buscan poetas valientes porque se están cansando las mujeres bonitas.

]]>