¿Qué es el síndrome del corazón festivo?

Este trastorno se describió en 1978 cuando Philip Ettinger estudió los casos de 32 hospitales

Si tras una gran borrachera o un consumo excesivo de alcohol te levantas de la cama con fuertes palpitaciones, sudoración o mareos puede que estés sufriendo el denominado síndrome del corazón festivo o holiday heart.

Este trastorno se describió en 1978 cuando Philip Ettinger estudió los casos de 32 hospitales y se dio cuenta de que tras una serie de días libres aumentaron los casos de pacientes con problemas cardiovasculares a causa del aumento de la ingesta de bebidas alcohólicas en los días festivos.

Por tanto, es un síndrome que está muy relacionado con el consumo de alcohol.  Se trata de alteraciones del sistema eléctrico del corazón causadas por la ingesta excesiva de alcohol en corto espacio de tiempo y que producen arritmias cardiacas.

Por este motivo, no es de extrañar que los días del año en el que hay más consultas por problemas cardíacos relacionados con el alcohol sean los días 24, 25, 26 de diciembre y el 1 de enero, según datos de la Fundación Española del Corazón (FEC).

Se trata de un síndrome que afecta sobre todo a gente joven que no ha tenido ningún problema cardiaco previo.  La arritmia que se manifiesta y que se asocia con este síndrome es la fibrilación auricular que no es típica de la gente joven y que aparece por el efecto que produce en el corazón el consumo de grandes cantidades alcohol y en un periodo de tiempo muy corto”, detalla el experto de la SEC.

Suele aparecer más en hombres que en mujeres, sin antecedentes de problemas cardiacos y con edades comprendidas entre los 20 y los 30 años. También pueden favorecer su aparición “otros factores como la predisposición individual a padecer arritmias, la deshidratación, el cansancio o la mezcla de alcohol con otras sustancias tóxicas o excitantes”.

Los síntomas característicos de este síndrome la aparición de palpitaciones que el paciente suele describir como latidos cardiacos acelerados o irregulares, aunque también pueden aparecer dolor torácico, cansancio, debilidad o ahogo.

Estos signos aparecen a las horas de haber consumido grandes cantidades de alcohol, normalmente cuando el paciente se levanta y ve que se fatiga con pequeños esfuerzos, por lo que suele alarmar mucho al afectado, advierte Jiménez Candil.

Aunque también es cierto que el hecho de que aparezca tras la ingesta de alcohol hace pensar a muchos pacientes que se trata simplemente de la resaca tras la borrachera. La buena noticia es que se trata de un problema leve y que desaparece por sí solo sin necesidad de tratamiento farmacológico. En la mayor parte de las ocasiones se resuelve cuando desaparecen los efectos del factor desencadenante (el alcohol), tranquiliza Ramírez. Basta con seguir una serie de consejos como comer bien, hacer reposo y mantener una buena hidratación para que el síndrome de corazón festivo desaparezca.

Aun así, Ramírez aconseja acudir al médico igualmente para descartar otro tipo de problemas. Si se presentan estos síntomas es importante acudir al médico para que diagnostique si existe una patología más seria”, ya que “en pacientes con factores predisponentes, el síndrome de corazón festivo podría desencadenar otras complicaciones como embolismos o infartos.

Igualmente es importante acudir al especialista porque en personas con una cardiopatía de base, el consumo elevado de alcohol y las arritmias que lo acompañan pueden desestabilizar una cardiopatía que ya estaba controlada y desencadenar un cuadro de insuficiencia cardiaca grave que se debe tratar cuanto antes, alerta Jiménez Candil. Así, para descartar cualquier otro daño mayor, será necesario monitorizar al paciente y hacerle un seguimiento, según aconseja Ramírez.

Para evitar que se produzca un susto de estas características, ambos expertos aconsejan beber alcohol con moderación, llevar una dieta sana y equilibrada y realizar ejercicio físico. Es importante no abandonar estos hábitos durante las fiestas.

Además se ofrecen una serie de consejos añadidos:
  • Cocinar de forma saludable y evitar las grasas.
  • Tomar frutas, verduras y hortalizas.
  • Reducir la sal en las comidas.
  • No repetir postre y huir de los excesos.
  • No picar dulces entre las comidas.
  • No irse a la cama inmediatamente después de hacer una comida copiosa.
  • Beber mucha agua.
  • Realizar ejercicio suave diariamente.
  • No olvidar la medicación diaria.