Uno de los hermanos del clan de Los Castañas, Francisco Tejón, podría salir de prisión en las próximas horas. Se producirá si abona una fianza de 600.000 euros puesta por un juzgado de instrucción de Algeciras (Cádiz), según han indicado fuentes policiales.

Sería la segunda vez que saldría a la calle tras ser detenido en octubre de 2018 después de que ya saliera hace un año. Fue en octubre de 2019, cuando un juzgado decretara su libertad bajo fianza, en una decisión que fue recurrida por la Fiscalía.

Un año después, un juzgado de Algeciras ha vuelto a decretar su libertad bajo fianza, esta vez de 600.000 euros.

Francisco Tejón fue detenido el 17 de octubre de 2018 en La Línea de la Concepción, encontrándose en busca y captura desde noviembre de 2016. La detención se produjo en un punto facilitado por sus abogados.

Tras detener a su hermano dos meses antes, la actividad policial fue incesante en este periodo. Se fueron cercando los movimientos del entorno más cercano, consiguiendo aproximarse cada vez más a los domicilios y lugares de residencia que eventualmente eran utilizados por el hermano menor de los Castaña.

En ese momento de la detención se le atribuía la dirección del clan desde la entrada en la cárcel de su hermano Antonio.

Un mes de la detención de Antonio Tejón

La Guardia Civil volvió a asestar un duro golpe a las bandas de narcotráfico de la ciudad de Algeciras en septiembre. Fue cuando Antonio Tejón, uno de los cabecillas del Clan de ‘los Castañas’, ingresó en prisión.

Según explica la Guardia Civil, la operación se inició el pasado mes de marzo cuando se tuvo conocimiento de un narcoembarcadero. Las personas, que controlaban el narcoembarcadero, estaban relacionadas directamente con el clan de los Castañas.

Tras meses de investigación, la Guardia Civil averiguó que la organización funcionaba a modo de cooperativa. Los narcos contaba con dos ramas operativas y otra de logística en Algeciras.

Por su parte, cada una de las ramas operativas contaba con una «sucursal» en caso de que  les impidiera operar en su zona de «confort». Por ello, operaban tanto en el río Guadalquivir como en Huelva. En uno de los alijos perpetrados por dicha red en Sotogrande falleció uno de los implicados en el mismo.