Pasamos muchas horas al día viendo una pantalla (de móvil, de ordenador o de televisión) y es muy probable que a estas alturas todo el mundo sepa qué son los píxeles. Por si acaso, aquí va una definición: es la menor unidad homogénea en color que puede formar parte de una imagen digital. Dicho con otras palabras, las pantallas digitales están formadas por miles de pequeños cuadrados (cuantos más, mayor resolución y nitidez en la imagen), cada uno de un color, y que juntos dan lugar a la imagen que observamos. En las tecnologías actuales, cada píxel suele estar integrado por tres subpíxeles.

En términos puramente informáticos, cada píxel tiene una codificación. En las imágenes más avanzadas, que utilizan hasta tres bytes para definir el color, la gama cromática puede alcanzar más de 16 millones de variaciones de color.

El problema de los píxeles muertos

Sin embargo, todo esto salta por los aires cuando hay un píxel muerto. Evidentemente, se trata de una metáfora, pero se entiende con facilidad: un píxel muerto es uno de esos cuadraditos que deja de mostrar los colores que debería mostrar en cada momento, y pasa a aparecer siempre en negro o en blanco.

Usamos una amplísima variedad de pantallas en nuestro día a día. Pues bien, un píxel muerto puede aparecer en una pantalla LCD, en un dispositivo de carga acoplada o en un sensor de píxeles activos, que es el tipo de sensores de luz en una cámara digital.

El píxel muerto es el resultado de una falta de energía. La corriente que debería llegar a ese punto de la pantalla no llega, normalmente porque el transistor encargado de transmitirla se ha dañado. Este daño puede producirse por múltiples causas (golpes, suciedad…), pero también puede tener su origen en fábrica. Hay que tener en cuenta que es habitual que los monitores LCD tengan un número de subpíxeles defectuosos, que generalmente no interfieren en la experiencia del usuario. La categoría o “clase” de la pantalla depende, precisamente, del número de píxeles defectuosos.

Sin embargo, para algunos usuarios, los píxeles muertos son un problema cuando aparece en la pantalla de su PC o su portátil. No tanto por el píxel, sino porque puede terminar arruinando, por ejemplo, toda la experiencia de juego.

Por norma general, los píxeles muertos no tienen arreglo e intentar un arreglo a las bravas puede acabar generando un problema mayor. La única fórmula para arreglar un píxel muerto en una pantalla LCD es lograr que el cristal líquido del interior de la matriz se extienda a este píxel para que vuelva a funcionar. Por eso, hay quien recomienda aplicar una presión suave con un trapo seco de microfibra sobre la zona donde se sitúa el píxel muerto, empezando con el PC y el monitor apagado, y encendiéndolo a continuación sin dejar de aplicar presión. Sin embargo, es fácil comprender que esta técnica expone la pantalla a sufrir un riesgo mayor. Hay que tener en cuenta que las pantallas de LCD son muy sensibles al tacto y los daños físicos.

Además de los píxeles muertos, existen los píxeles bloqueados: se trata de un píxel que sí funciona pero que se ha quedado bloqueado en un color (generalmente de color rojo, verde o azul). En este caso, el arreglo es más sencillo, y existen programas y aplicaciones que ayudan a solucionar el problema.