Julia Roberts el amor platónico de todo cinéfilo que se precie. Encandiló durante la década de los 90 con papeles de mujeres románticas capaces de negarse a sí mismas por la defensa encarnizada del amor verdadero, del amor de verdad, del amor sin cortapisas y sin dobleces. El amor que no precisa de medias verdades ni tampoco de medias tintas.

Tan espigada, tan alta en pantalla, tan ojazos como un océano de retina que habla -que se expresa- en el ínterin de los silencios. Ella no pretendía gustar a toda costa. No lo necesitaba. Su expresividad era bella sin siquiera una pincelada de maquillaje. En la década de los 90 ya la advertimos como una mujer de interiores, como una diva en potencia que destilaba discreción e incluso una alta dosis de modestia.

Modestia que ha de interpretarse como timidez. La guapura de la timidez crecía a pasos agigantados en la personalidad siempre sensible de Julia Roberts. Nacida para triunfar en el séptimo arte. Añadía papeles a sus interpretaciones primeras y enseguida descubrimos que siempre prevalecía el personaje por encima de la identidad de la actriz…

Cambia de look y la belleza permanece intacta

Es decir: hacía creíble cualquier registro. Era/es, por tanto, una actriz/actriz. Aparte, como ya conoce la mayoría de sus fans, Julia Roberts es un icono de la moda. ¡Cómo no serlo! Porque Roberts es, por encima de todo, estilo. Y sus looks encandilan. Posee el don de la elegancia en sus más plurales interpretaciones. Ella puede cambiar de look, sí, y a veces incluso de un modo radical, pero el resultado siempre es idéntico: está guapa de rubia, de pelo corto, de roja melena rizada…

Este 28 de octubre cumple 53 años. Y sigue tan esplendida como siempre: es decir: estrella como nunca. Reseñemos algunas pinceladas sobre ella que quizá no sean nada conocidas -o al menos no del todo-. Posee un segundo nombre que esconde por cuestiones de denominación artística. Fue bautizada como Julia Fiona Roberts. Su vocación juvenil no era el de la interpretación sino los animales. Enteramente los animales. O sea: quería a toda costa ser veterinaria. Entonces no imaginaba ni de lejos que el destino le deparaba el pódium de Hollywood.

¿Dónde comenzó trabajando? Nada de altos vuelos, sino más bien de modestia laboral: en una zapatería y en una heladería. Cuida como nadie la alimentación. Hasta tal punto que Julia Roberts compra sus propios vegetales en un mercado de agricultores. En este caso es un ejemplo que debiera cundir. La buena alimentación es sinónimo de salud.

Un truco y su mejor consejo

Tiene un truco de veras curioso. Se acuestas de espaldas cuando la maquillan. Esta postura provoca una mirada más relajada. Asegura que su hora favorita es la hora primera, la primera hora del día. Es conocida como la novia de América en tanto encarna una bonita sonrisa, una expansiva naturalidad y un creciente éxito a ojos vistas.

¿Su mejor consejo? No los des si no te lo piden. Ha sido considerada en varias ocasiones como la actriz mejor pagada del mundo. Julia Roberts suma y sigue. No cesa de cumplir objetivos. Es una mujer muy luchadora que avanza y avanza sin pisotear a nadie. Cree en la superación personal. La que crece sin necesidad de tacones.

La novia de América cumple 53 años. Recibirá a lo largo de la jornada cientos, miles de felicitaciones. Julia Roberts encarna en sí misma la dignidad del oficio. La profesionalización de la vocación actoral. Se trata de un paradigma que debe convertirse en referente. Es posible que ya lo sea para muchos aspirantes al fascinante mundo del celuloide.