La Dirección General de Consumo del Ministerio de Consumo alerta de la orden de retirada del mercado de dos modelos de mascarilla por no justificar en su documentación las propiedades antivíricas y de filtración de bacterias que dicen poseer.

En concreto, se trata de las mascarillas higiénicas Disposable Protective Mask de la marca Tonqchen Wexin Labor Protection; y la Premium Disposable Face Mask modelo JL-1-CE, sin marca conocida.

La primera de ellas indica en el envase que tiene la propiedad «Antivirus» pero no lo justifica documentalmente. Lo que evidencia un riesgo evidente para la salud. En el segundo caso, figura en el envase que tiene la capacidad de filtrar bacterias, pero igualmente no lo justifica. También tiene propiedades de una EPI, como el marcado CE, pero nuevamente tampoco lo justifica en la documentación.

Ambas alertas han sido notificadas por las autoridades competentes de la Junta de Extremadura, y tienen fecha de 11 y 17 de agosto, respectivamente.

FACUA-Consumidores en Acción recomienda a los usuarios que pudieran tener una de estas mascarillas que se abstengan de utilizarlas. Además, pide que acudan al establecimiento donde las adquirieron para su devolución.

¿Qué mascarilla es la que más protege?

Diferentes investigaciones han analizado la eficacia de distintos tipos de mascarillas con el objetivo de disipar las dudas que algunas personas tienen al respecto sobre este método que se ha impuesto en todo el mundo para combatir el COVID-19. Así sabemos que, junto con mantener la distancia de seguridad de al menos 2 metros, es la mejor herramienta para combatir al coronavirus.

Tras esta confirmación, se confirmó que más allá de las quirúrgicas o las N95 también eran eficaces las de tela. Ahora un equipo de la Universidad de Cincinnati (Estados Unidos) acaba de publicar un estudio en la revista ‘Plos One’, donde se analiza si las mascarillas de seda protegen más contra el Covid-19 que el algodón o los materiales sintéticos.

Las mascarillas de seda, las más recomendables 

Y la principal conclusión es que, junto a una mascarilla N95 de un solo uso o una quirúrgica, observaron que las de seda son cómodas, transpirables y logran repeler la humedad, una característica básica para combatir un virus en el aire. Además, la seda contiene propiedades naturales antimicrobianas, antibacterianas y antivirales que podrían ayudar a prevenir el virus.

«El algodón atrapa la humedad como una esponja. Pero la seda es transpirable. Es más delgada que el algodón y se seca muy rápido», han dicho los expertos, tras probar telas de algodón y poliéster junto a varios tipos de seda con el fin de comprobar lo efectivas que eran a la hora de repeler el agua y, por ende, las gotículas que contienen el virus.

Así, descubrieron que la seda funcionaba mucho mejor como barrera contra la humedad que el poliéster o el algodón, ya que ambos absorben las gotas de agua rápidamente. «La hipótesis actual es que el coronavirus se transmite a través de gotitas respiratorias. Si usaras capas de seda, evitarías que las gotas penetren y sean absorbidas», han aseverado los expertos.