Lograr la inmunidad de rebaño en coronavirus es una estrategia de salud pública «poco práctica», según un nuevo modelo desarrollado por los científicos de la Universidad de Georgia (Estados Unidos), que se ha publicado en la revista científica ‘Proceedings of National Academy of Sciences’.

«El concepto de inmunidad de rebaño es tentador porque pone fin a la amenaza de coronavirus. Sin embargo, debido a que este enfoque tiene como objetivo evitar la eliminación de la enfermedad, necesitaría un ajuste constante de las medidas de bloqueo para asegurar que haya suficientes -pero no demasiadas- personas infectadas en un momento determinado. Debido a estos desafíos, la estrategia de inmunidad de rebaño es en realidad más bien un intento de caminar por una cuerda floja apenas visible», explica el líder del estudio, Toby Brett.

Si bien en estudios recientes se han explorado los efectos de las estrategias de supresión y mitigación en varios países, estos investigadores trataron de determinar si los países podían lograr la inmunidad de rebaño sin sobrecargar el sistema sanitario, y cómo hacerlo, y definir las medidas de control que se requerirían para ello.

Elaboraron un modelo de transmisión de la enfermedad por edades para simular la transmisión del SARS-CoV-2 en Reino Unido, con una propagación controlada por el autoaislamiento de los individuos sintomáticos y diversos niveles de distanciamiento social.

En sus simulaciones se comprobó que, en ausencia de medidas de control, Reino Unido experimentaría hasta 410.000 muertes relacionadas con el coronavirus, de las cuales 350.000 corresponderían a personas de más de 60 años.

Descubrieron que utilizando la estrategia de supresión se preveían muchas menos muertes: 62.000 entre las personas de 60 años o más y 43.000 entre las personas menores de 60 años.

Distanciamiento social

Si el compromiso de autoaislamiento es alto (reducción de al menos el 70% de la transmisión), la supresión puede lograrse en dos meses independientemente de las medidas de distanciamiento social, y potencialmente antes si la escuela, el trabajo y los lugares de reunión social se cierran.

Al examinar las estrategias que procuran crear inmunidad de rebaño mediante la mitigación, su modelo determinó que si el distanciamiento social se mantiene a un nivel fijo, la capacidad hospitalaria tendría que aumentar considerablemente para evitar que el sistema de atención de la salud se vea desbordado.

En cambio, para lograr la inmunidad de grupo dado los recursos hospitalarios disponibles actualmente, Reino Unido tendría que ajustar los niveles de distanciamiento social en tiempo real. De esta forma se garantizaría  que el número de personas enfermas sea igual, pero no superior, a la capacidad hospitalaria.

Si el virus se propaga demasiado rápido, los hospitales se verán abrumados, pero si se propaga demasiado despacio, la epidemia se suprimirá sin lograr la inmunidad de grupo.

Los investigadores explican, además, que se desconoce mucho acerca de la naturaleza, duración y eficacia de la inmunidad del Covid-19, y que su modelo asume una perfecta inmunidad duradera.

Advirtieron que si la inmunidad no es perfecta, y hay una posibilidad significativa de reinfección, es muy improbable que se logre la inmunidad de grupo mediante una exposición generalizada.

Orden de los síntomas del coronavirus

Un grupo de investigadores de la Universidad del Sur de California (USC) determinó el orden probable en el que aparecen los síntomas del coronavirus, lo que puede ayudar a personas contagiadas a buscar atención médica más temprana, informaron medios locales.

El estudio halló que generalmente el primer síntoma de una persona contagiada de Covid-19 es la fiebre. Le seguirían la tos y dolor muscular, luego náuseas y/o vómitos, y después diarrea.

Los autores del estudio del Michelson Center for Convergent Bioscience de la USC destacaron que conocer el orden de los síntomas de la Covid-19 puede ayudar a los pacientes a aislarse con mayor anticipación y buscar atención médica pronto.

«Dado que ahora existen mejores enfoques para los tratamientos para la Covid-19, identificar a los pacientes antes podría reducir el tiempo de hospitalización», dijo en un comunicado Joseph Larsen, autor principal del estudio y profesor de la USC.

La investigación resalta que aunque la fiebre y la tos se asocian con frecuencia con muchas enfermedades respiratorias, incluido el síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS) y el síndrome respiratorio agudo severo (SARS), los síntomas en el tracto gastrointestinal superior e inferior distinguen a los pacientes de Covid-19.

«El tracto gastrointestinal superior (náuseas y vómitos) parece verse afectado antes que el tracto gastrointestinal inferior (diarrea) en la Covid-19, que es lo opuesto al MERS y el SARS», escribieron los científicos.

«Este orden es especialmente importante para saber cuando tenemos ciclos superpuestos de enfermedades como la gripe que coinciden con infecciones de la Covid-19», explicó el profesor Peter Kuhn, asesor de la investigación, citado por el canal ABC7.

Ayudar al paciente

«Los médicos pueden determinar qué pasos tomar para cuidar al paciente y pueden evitar que la condición del paciente empeore”, agregó.

La investigación se basó en los síntomas de más de 55.000 casos confirmados de coronavirus en China, recopilados del 16 al 24 de febrero por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

“El orden de los síntomas importa. Saber que cada enfermedad progresa de manera diferente significa que los médicos pueden identificar antes si es probable que alguien tenga Covid-19 u otra enfermedad, lo que puede ayudarlos a tomar mejores decisiones sobre el tratamiento ”, concluyó Larsen.