La vacuna de Moderna estará lista para su fabricación masiva en noviembre

Estados Unidos ha anunciado que con la vacuna del coronavirus de Moderna se ha pretendido batir el «récord mundial» de velocidad en una vacuna 

Con rapidez, pero «sin comprometer la seguridad», así está siendo el desarrollo de la vacuna contra el Covid-19 llevado a cabo por la compañía Moderna, la cual se encuentra preparando una vacuna que este pasado lunes ya ha iniciado la fase 3 de su ensayo clínico.

Stéphane Bancel, CEO de la compañía biotecnológica Moderna, ha asegurado en una rueda de prensa junto a representantes del Instituto Nacional de Salud del Gobierno de Estados Unidos, que el principal objetivo es optimizar los procesos productivos para «fabricar cientos de miles de viales de vacuna en poco tiempo».

«Esperamos tener los primeros datos sobre efectividad y seguridad de la vacuna a finales de verano, y resultados definitivos en torno a noviembre, quizá antes», ha confirmado Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas del NIH.

Una vacuna de récord

Ante la necesidad de poder encontrar la vacuna cuanto antes, este grupo de investigadores ya se encuentra en la fase 3 del ensayo clínico «solo seis meses después desde que se secuenció el virus en China, a finales de enero. Estamos batiendo un récord mundial de velocidad en el desarrollo de una vacuna», comentaba Fauci.

En pocas semanas, Fauci confía en que la vacuna se pueda probar en al menos 15.000 voluntarios, la mitad de los 30.000 que se esperan que participen en la fase 3 de este histórico y ambicioso ensayo clínico. El estudio, que en un principio tenía un presupuesto de 483 millones, ha visto como se ha duplicado debido a las grandes esperanzas que el Gobierno de los Estados Unidos tiene depositadas en este experimento de vacuna.

Se requiere una efectividad mínimo del 60%

La vacuna constará de dos dosis, ante lo que Francis Collins, director del NIH, ha decidido recordar la suma importancia de «educar a la población sobre la importancia de tomar las segundas dosis de las vacunas, algo que a menudo se olvida y les resta efectividad».

Por ello, se pretende que la «efectividad mínima sea del 60% y con una duración de dos años», aunque como el propio Collins afirma, espera que sea mayor y así lograr un grado de inmunización suficiente para que se notara su efecto en la salud pública.

Por su parte, otro asunto importante que zanjar es como será su distribución y administración una vez esté terminada. Ante esta pregunta, el director del NIH, ha declarado que «será el Centro de Control de Enfermedades el organismo responsable de definir qué áreas y grupos de población son prioritarios».