Al Sevilla le basta pero no le sobra

El conjunto hispalense continúa su andadura en la Europa League pero ni el juego, ni las sensaciones, fueron las adecuadas para un Pizjuán que despidió al equipo entre pitos

El Sevilla FC ha logrado clasificarse para los octavos de la Europa League tras una agónica eliminatoria ante el Cluj. Los de Lopetegui, que se terminaron salvando gracias a un gol anulado por el VAR a falta de cinco minutos, hicieron bueno el 1-1 de la ida y estarán presentes en el bombo del próximo viernes.

La Europa League volvía a casa. No por volver al Pizjuán, escenario donde tendrá lugar la final la próxima edición, sino porque volvía a casa del Sevilla, equipo que más veces la ha ganado en la historia. Dada la importancia del partido, Lopetegui no reservó prácticamente a nadie –salvo Vaclik- y repitió XI respecto al equipo que goleó al Getafe el pasado domingo.

El primer amago de gol llegó del lado sevillista, que comenzó bastante enchufado el partido, por mediación de Reguilón que disparó por encima del larguero tras una jugada a balón parado.

Pasados los minutos de tanteo, Ocampos levantó por primera vez al público de sus asientos con un tiro desde el borde del área que se fue lamiendo la escuadra izquierda de la portería defendida por Arlauskis. El Cluj sufría y los locales se encontraban francamente cómodos con el sistema que tanto funcionó en Getafe, con Gudelj metiéndose entre los centrales, mientras que Navas y Reguilón ocupaban casi toda la banda.

Un fallo en el despeje de Andrei Burca propició otro acercamiento más por parte del Sevilla, pero esta vez de nuevo anduvo muy atento el portero rumano para parar el tiro de Navas. Tras esto, llego uno de los detalles técnicos de la noche, cortesía de un De Jong que tiró un caño y regaló una asistencia de oro para Ocampos, que remató pero su disparo se fue tras rebotar en Fernando.

Si el Cluj lo tenía complicado, más difícil se le ponían las cosas al equipo dirigido por Dan Petrescu, que tuvo que sustituir al central Andrei Burca a los 27 minutos de partido. Pese a ello, los rumanos no iban a bajar los brazos y tras el cambio Omrani probó suerte pero Bono anduvo muy atento para atajar el disparo.

A falta de diez minutos para terminar la primera mitad, el Sevilla pasaba por un buen momento en cuanto a juego y primero Koundé, con una maniobra dentro del área, y luego De Jong tras una jugada de córner, a punto estuvieron de sumar el tan ansiado gol que abriera la lata en el marcador.

Tal era el dominio local que durante unos minutos el monopolio de balón era absoluto. Fue entonces cuando llegó la más clara de todo el primer tiempo. Suso, que se acababa de inventar una gran jugada dentro del área, sirvió para que empujase a placer Reguilón, sin embargo, su tiro chocó en De Jong impidiendo que su equipo anotase el primer gol de la noche.

Pese a la insistencia del Sevilla en conseguir su gol, fue el Cluj quien contó con las últimas del primer tiempo. Y no contó con una, ni con dos, ni con tres, sino con cuatro claras ocasiones en prácticamente la misma jugada. Por fortuna, el Sevilla salió ileso del último enviste de los visitantes y la campana salvó un descuento que se hizo muy largo en Nervión.

El segundo acto comenzó con los mismos jugadores y con la misma consigna en el Sevilla: lograr el gol lo antes posible. El primero en intentarlo fue Ocampos tras un gran centro de Navas, pero el tiro se fue rozando el poste izquierdo.

A los diez minutos, Lopetegui decidió hacer un breve ajuste técnico sustituyendo a Joan Jordán para que Banega ocupase su puesto. Con la entrada del argentino, que fue recibido entre pitos y aplausos, Lopetegui buscaba tener algo más de control en el partido.

Dos tiros de Cluj desde la frontal, encendieron los pitos de un Pizjuán que veía como su equipo se había venido abajo en la segunda parte. Ante la aparente facilidad de la eliminatoria, un gol dejaba al Sevilla fuera y eso era lo que tanto preocupaba al equipo, que por momentos dio sensación de no estar en el partido.

Lopetegui siguió moviendo el banquillo para intentar dar con la tecla que desnivelase el marcador inicial. Nolito entró por Suso, posicionándose en banda izquierda y dejándole la derecha a Ocampos. El gaditano no tardó en levantar al público con su desparpajo, volviendo a encender la chispa que se había apagado en la grada.

Lo que de verdad pudo encender la chispa hubiese sido un gol, pero incomprensiblemente, ni Fernando primero con un tiro taponado por el que se reclamó mano, ni después Koundé, pudieron conectar un balón que se quedó muerto tras la salida de un córner.

A falta de 15 minutos, Lopetegui decidió hacer un cambió táctico. La entrada de En-Nesyri sacó del campo a Navas, reajustando a Koundé en el lateral y a Gudelj en el eje de la zaga junto a Diego Carlos. Con este cambio, el técnico sevillista dejó claro que no iba a especular con el marcador y se lanzó por el partido.

Lejos de que llegasen las ocasiones del Sevilla, el partido entró en terreno de nadie y un gol dejaba fuera al que lo recibiese. El miedo al error y al caer eliminado estaba condicionando los últimos compases de una segunda parte que pasaba sin pena ni gloria.

Todo lo que el Sevilla andaba buscando la segunda parte llegó, pero para la parte visitante. A falta de cinco minutos, el Cluj puso bocabajo el Pizjuán con un gol de Ciprian Deac. Sin embargo, el protagonista no fue el delantero, ni la cantada de Bono en el tanto, sino el VAR que anuló el gol y devolvió al Pizjuán la vida tras el momentáneo varapalo.

Tan solo seis minutos de descuento separaban al Sevilla de una agónica clasificación que se estaba tornando en una clara pesadilla en los últimos minutos. Finalmente, los de Nervión lograron pasar el mal trago de los últimos minutos y sellaron con el 0-0 una clasificación que le basta para pasar ante el Cluj, pero no le sobra para intentar asaltar la que sería su sexta Europa League.