Acusan a una madre de inventarse la enfermedad de su hija y asesinarla después

Un suceso sombrío como parte de un plan maquiavélico

Una acción, un plan, maquiavélico. Una madre de Colorado que, según las autoridades, solicitó donaciones, servicios de caridad y ayuda del gobierno para su hija que tenía una supuesta enfermedad terminal y murió en 2017, ha sido acusada de asesinato por la muerte de la niña, según los documentos judiciales. Parece un guión trazado por el escritor más retorcido de las novelas de terror.

Nadie puede explicarse una acción de semejante catadura. Kelly Renee Turner, de 41 años, está acusada de asesinato en primer grado por la muerte de su hija de siete años, Olivia Gant. Y, además, de falsificación, robo, abuso infantil y estafa de casi 538.000 dólares, según la acusación dictada en el condado de Douglas Tribunal de Distrito. Tal que así lo publican varios medios internacionales.

Todo, ahora, ha sucedido con mucha rapidez. Turner fue detenida el pasado viernes 25 en un hotel de Denver e ingresó en prisión sin posibilidad de salir con fianza. No es para menos. El suceso es sombrío, por decirlo suavemente. La causa de la muerte de la pequeña aún no está esclarecida. Todo merece la cautela necesaria.

Cabe decir que inicialmente todo se atribuyó a insuficiencia intestinal, según informa KUSA-TV. Empero, y he aquí lo chocante, en la autopsia, realizada el año pasado tras su muerte, no se encontró ningún rastro, ninguna evidencia, de que la niña sufriera ninguna de las enfermedades que su madre aseguraba. Todo altamente sospechoso, de manera que las autoridades investigan ahora cuál fue la causa.

Más datos. Un médico que la atendió dijo a los investigadores que Turner quería retirar toda la atención médica y la alimentación artificial a través de la cual se nutría su hija porque decía que la rechazaba. Así, textualmente.

Aseguró que la ahora acusada insistía de forma pertinaz en firmar una orden, una rúbrica, un consentimiento, para dejar de alimentar a la niña. Así  la pequeña fue trasladada a casa para recibir cuidados paliativos, donde murió semanas después. Una desgracia por una malvada causa.

Con todo y con eso, varios médicos aseguraron que la pequeña no tenía ninguna enfermedad terminal. Que bajo ningún concepto esa afirmación era real. Que no se ajustaba a la realidad. Y que ni siquiera era producto de una posible equivocación. No hay pretexto de ninguna clase.

Todo tuvo un principio patético. La niña comenzó a recibir tratamiento en el hospital en 2013, después de mudarse de Texas, donde se quedó el marido de la acusada. En un momento, Turner mencionó de manera espontánea el síndrome de Münchhausen por poder, un trastorno psicológico consistente en que los padres buscan atención a través de la enfermedad de sus hijos, de manera que a veces les causan lesiones. ¡Terrible!