Por ahí resopla un histórico llamado Xerez Club Deportivo

Iván Garrido: «Siempre lloré más por él que alegrías me dio, pero eso forja, y de que manera»

Algo comienza a moverse en el horizonte. Nos encontramos en unos tiempos convulsos debido al Covid, un virus que está afectando económicamente a una ciudad como Jerez, ya de por sí lastrada con unas cifras de paro inasumibles; una ciudad, la mía, en donde, queramos o no, de un tiempo a esta parte nada pasa a no ser que una cofradía ponga su extraordinaria en la calle.

Ha bastado cariño, ha bastado fidelidad, ha bastado el compromiso de la mano bien apretada y el contrato en servilleta, como mi padre me enseñó, en donde el objeto del mismo sea la no rendición y darle, llegado el caso, la mano del buen hijo a su difunto padre en el momento de la extremaunción.

«Hasta la muerte, Xerez hasta la muerte», se convirtió en una cántico banal para desgracia de muchos, hasta llegar a ser emblema del escudo patrimonial de unos pocos que empiezan a ser no tan pocos y, encima, con las ideas muy claras.

Queda mucho por hacer, pero insisto, algo ha cambiado para ser el foco mediático del verano, para que en los mentideros se muestre asombro y ganas de volver a formar parte de esta aventura, o locura, porque el Xerez, símbolo in-disociable de su ciudad, es la locura personificada.

Siempre lloré más por él que alegrías me dio, pero eso forja, y de que manera. Jerez y Xerez amenazan con reencontrarse y continuar su idilio; un idilio del que desde 1947 han participado paisanos míos, siendo espectadores de lujo de sus andanzas y transmitiendo el amor por el Club de abuelos a padres en los «poyetes» de la Alameda Vieja y de padres a hijos al rebufo del viejo Domecq.

Agradezco desde estas líneas a todo el tejido productivo y empresarial que se está volcando, y de qué manera con la institución. Agradezco a Juan Luis Gil Zarzana, «Titín», para los amigos, y directiva, todas las horas echadas y las que seguramente están en cartera quitando tiempo a familia y amigos. Un recuerdo a Luis Miguel Becerra y a toda su gente, espartanos del Xerez como los que más.

Para terminar, hago un llamamiento a la afición silente. Apoyad a este Club regido por jerezanos y xerecistas, con un accionariado al 45 % conseguido y con ganas de ir sumando porcentaje, para que lo que pasó, no pase de nuevo. Repito para lo que pasó, no vuelva a pasar. Un club con una plantilla confeccionada para claramente apostar por el ascenso. Tenéis los ingredientes perfectos, los que siempre quisisteis para volver, sin tener que llamar a la puerta porque siempre este Club fue vuestra casa.

Y para redondear hago un llamamiento al Ayuntamiento y a los grupos municipales. Al Xerez se le quisó enterrar bajo un convenio que ni impera ni ha imperado en ningún rincón de España; alarmante por ser de una injusticia impropia y ceguera total, no diferenciando la SAD de su masa de aficionados. Y a punto estuvo dicho convenio tanto en en su creación como en su vigencia actual de acabar con 72 años de historia xerecista. Apunto…..

Después de tanto años de penurías pasados por el Club y sus aficionados, queda demostrado que el Xerez; el de todos, no va a morir. Creo que no es baladí una profunda reflexión, y poner toda la carne en el asador mediante el entendimiento, por otra parte necesario en una ciudad carente de alegrías, para la retirada de dicho convenio, y ajuste en derechos y obligaciones a los demás equipos de la ciudad. El equipo, la metrópoli y sus ciudadanos se lo merecen.