Conoce paso a paso como mejorar la autoestima de tus niños

La autoestima empieza a forjarse desde que el niño está en la cuna, y se sigue trabajando a lo largo de toda la vida

Influye y mucho cómo eduquemos y nos comuniquemos los padres con los hijos para el desarrollo de su autoestima. Aunque esto no es el único factor determinante. Además, hay que tener en cuenta: lo que más mina su autoestima es magnificar el fracaso y cuando el niño se equivoca, el regañarle.

Así lo advierte Sonia Martínez Lomas, psicóloga especialista en inteligencia emocional y técnico superior en Educación Infantil, que acaba de publicar un manual para conocer, entender y acompañar a los niños en sus sentimientos.

Fundadora y directora de los centros Crece Bien (Madrid) explica en una entrevista que la autoestima empieza a forjarse desde que el niño está en la cuna, y se sigue trabajando a lo largo de toda la vida. «Desde pequeños siempre les miramos con aprobación o con desaprobación, con cara de ‘me gustas’, o con cara de que no me gusta lo que estás haciendo. Hay veces que las miradas y los gestos hacen más que lo que hablamos», señala.

De hecho, esta psicóloga destaca que los padres cuando mejor lo hacemos a la hora de forjar la autoestima de nuestros pequeños es en estos momentos, cuando los niños son bebés, porque ‘si te caes, no te preocupes, porque lo has hecho genial’; y en cambio, dice que cuando se hacen más mayores, «la crítica puede llegar a ser grande por parte de los padres».

En este sentido, Martínez Lomas advierte de que las críticas que lancemos a nuestros menores son «muy importantes», el cómo les transmitimos que las cosas no están bien, con respecto a su autoestima. «Con las críticas destructivas le decimos que algo no está bien y además que es malo, lo atribuimos a él como persona», advierte.

«En la crítica constructiva penalizamos la acción del niño, y no al niño, y le damos un camino para que lo haga mejor. ‘Si pones la bandeja aquí se cae, y se te ha caído el desayuno. Puedes poner la bandeja así y no se te caerá, y mañana ponla así para que lo puedas hacer mejor la siguiente vez’; o bien le preguntamos al niño cómo lo podría hacer mejor la próxima vez», señala.

Además, resalta que siempre es un buen momento para mejorar la autoestima, no sólo la infancia, sino en cualquier etapa de la vida, a pesar de que se sea abuelito por ejemplo. «Cierto es que se aprende inglés mejor con 3 años, y con la autoestima pasa lo mismo. Si a esa edad el niño está reforzado, su autoestima seguirá creciendo y estando estable. Sin embargo, si de pequeño su autoestima es baja, será fácil que viva mal las críticas, y que dependa más de los demás; tendrá menos oportunidades para mejorar su autoestima. Al final es como una rueda, cuando naces criticado con unas expectativas muy altas, te atreves a hacer menos cosas y tienes menos éxito. Te sientes que no eres capaz y entonces te ves más débil», vaticina la psicóloga.

En esta línea pone el ejemplo de los deberes bien o mal hechos: «Piénsalo, no es lo mismo decirle que ‘has hecho este ejercicio bien porque eres inteligente’ o que ‘has hecho bien este ejercicio porque te has esforzado’. No es lo mismo cuando nos centramos en sus cualidades que en lo que están haciendo. Si les felicitamos por lo que pueden hacer entiende que pueden hacer montón de cosas. ‘Si te has esforzado y hecho el ejercicio de mates podrás hacer las ecuaciones también’; pero si nos basamos en sus atributos, que ha hecho bien los ejercicios porque es listo, entiende que hace las cosas porque tiene esa cualidad y cuando no la tenga no lo podrá hacer».

También defiende que es importante a qué se atribuyen los éxitos, y por ejemplo cita cuando se gana una partida: «Si lo atribuimos a ‘qué suerte has tenido’, esperar a la suerte para conseguir las cosas o no. Si lo atribuimos al exterior, gracias a que te ha ayudado mamá o el tío, considerará que siempre va a necesitar a los demás para conseguir las cosas, mientras que si lo atribuimos a sí mismo sabrá que puede hacer las cosas por él mismo», insiste.

Qué es lo que más mina la autoestima de los pequeños

En este orden de cosas, la fundadora de los Centros Crece Bien de Madrid lamenta que magnificar el fracaso o cuando el niño se equivoca regañarle, es lo que más mina la autoestima de estos. «‘Como sigas así serás un inútil, lo haces muy mal’. En vez de aprender del fracaso, de decirle que todos nos equivocamos. ‘No lo has hecho bien pero si sigues esforzándote lo conseguirás porque cada día lo haces mejor'», recomienda, al mismo tiempo que sugiere que ayudaría y mucho al niño que cuando no haga las cosas bien, analizar qué es lo que ha hecho bien, qué es lo que ha hecho mal, y dónde puede mejorar.

En cambio, Sonia Martínez defiende que lo que más les ayuda a forjarse una autoestima alta son las expectativas. Así, una primera recomendación sería el ayudarle a tener unas expectativas realistas, pero no sólo los niños, los padres también, porque ahora se tienen expectativas muy altas sobre los menores, lo que genera una presión muy alta sobre estos a la hora de fracasar, cuando a su juicio lo idóneo es plantearse pequeños objetivos, para que el niño los vaya alcanzando. «De esta manera, aumentan su seguridad y autoestima en sí mismos, y se da un paso hacia adelante y esto se vuelve a reforzar», sostiene.

Aquí también ve útil que cada noche les preguntemos a los pequeños qué es lo que mejor se les ha dado en el día, y en qué se podría mejorar. Cuando ya tienen más de 9, sugiere preguntarles qué les gustaría que pasará mañana, así como dentro de un tiempo pequeño, y en un futuro lejano, como por ejemplo aprender a nadar, o hacer 3 amigos nuevos en el cole nuevo.

«En definitiva, ayudar al niño a que se ponga nuevos objetivos y luego valorar cómo lo ha conseguido y podría haber hecho mejor. A fomentar que ellos mismos se feliciten cuando hagan las cosas bien. Lo has hecho bien y además por esto. Qué cualidades o habilidades ha puesto en marcha para que le saliera bien porque sino el niño está pendiente de que le digas lo bien que haces las cosas, y si el niño aprende a valorarse él mismo va generando que su autoestima vaya aumentando», agrega.

El tercer consejo sería el ver en cada ámbito del niño cómo se maneja y tener por ejemplo el ‘cuaderno de éxitos de la familia’ donde se escriben todas las cosas que se le den bien. «Aquí es importante poner retos muy grandes y retos pequeños y el que ellos también pongan sus éxitos. He ayudado a un amigo hoy, que sean éxitos sociales; pero también físicos, he saltado 4 escalones; que también que sean intelectuales, ‘me he leído un libro’; aparte, por supuesto, de familiares, ‘hoy en familia hemos hecho una tarta que le ha gustado a la abuelita'», remarca la experta en inteligencia emocional.