Estos son los síntomas más frecuentes de un golpe de calor

El Colegio de Farmacéuticos de Sevilla reconoce la hiperventilación y los calambres entre ellos

El Colegio de Farmacéuticos de Sevilla ofrece consejos para reconocer los síntomas de un golpe de calor, como saber identificar la hiperventilación y los calambres, y recomendaciones para evitarlos ante las altas temperaturas.

El órgano colegial señala en una nota de prensa que estas recomendaciones han sido recogidas en el Manual de Hidratación 2020 del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos, que aglutina a todos los colegios de España, y han sido elaboradas por la vocal de Nutrición y Salud Alimentaria del Colegio de Farmacéuticos de Sevilla, Alejandra León.

En estas situaciones, el cuerpo sufre importantes pérdidas de agua y tiene dificultades para regular su temperatura por los mecanismos habituales como la sudoración, produciéndose como consecuencia un aumento de la temperatura corporal.

Cuando el cuerpo alcanza una temperatura superior a 40 grados centígrados durante periodos de 10-15 minutos, los mecanismos reguladores de calor pueden quedar en situación de ‘shock’, produciéndose el temido golpe de calor.

Los colectivos que requieren especial atención durante las olas de calor son las madres lactantes y menores de cinco años, embarazadas, ancianos, personas con enfermedades crónicas (diabetes, obesidad, problemas cardiovasculares, respiratorios y otras), personas que están en tratamiento farmacológico con diuréticos, antihipertensivos o antidepresivos y colectivos laborales bajo condiciones térmicas extremas.

Entre otros síntomas de un golpe están la piel caliente, roja y seca, sed intensa o sudoración excesiva cuando la pérdida de agua corporal es de entre el 1 y el 5%; debilidad muscular y calambres, dolor de cabeza y mareos, oliguria, anhidrosis, pulso fuerte y acelerado, dolor de estómago y falta de apetito cuando está entre el 6 y el 8%; e hiperventilación, agotamiento, náuseas y vómitos, estado de confusión y desorientación, pérdida de conciencia, delirio, convulsiones, desmayo o incluso coma cuando es de entre el 9 y el 11%.

Como lo más importante para evitar la deshidratación es su prevención, algunos consejos de utilidad son beber agua, incluso si no se tiene sed, pues los requerimientos diarios establecidos por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) son de forma general de dos y 2,5 litros por día para mujeres y hombres, respectivamente, aunque siempre dependiendo de su estado fisiológico, actividad física y condiciones ambientales en cada momento).

Además hay otras bebidas que aportan agua, pues todas las bebidas no alcohólicas que contengan más del 80% de agua y menos de 50 mEq/l de sal son fuente de hidratación. Destacan los zumos de frutas, la leche o las sopas frías, caso del gazpacho.

No está aconsejado el alcohol, que deshidrata porque facilita la eliminación de agua por la orina y aumenta la sudoración. El té y el café tampoco están aconsejados por su carácter excitante.

Por otro lado, comer variado y equilibrado, sobre todo frutas y verduras, fraccionándolas a lo largo del día y en cantidades moderadas, es otro consejo. Se deben evitar las comidas calientes, pesadas y copiosas.

También recomiendan los farmacéuticos protegerse del calor evitando las salidas y las actividades en las horas de más calor, así como aquellas que hay que realizar al aire libre (andar, correr y otras).

Finalmente, inciden en que, si hay que salir a la calle, mejor ir por la sombra, con la cabeza tapada con una gorra o sombrero y ropa ligera de algodón y colores claros.