Cabildos de Elecciones

«Lo que en teoría debía de ser un sano ejercicio democrático,… se acaba convirtiendo en una guerra»

Vamos a entrar en un periodo en el que, en varias Hermandades de Jerez, se va a celebrar cabildo de elecciones a Hermano Mayor, lo cual quiere decir que, además de cambiar varios de los máximos dirigentes de nuestras corporaciones, también en el pleno de Hermanos Mayores de la UU.HH. de nuestra ciudad se va a producir un cambio importante, el cual tendrá que ver sobre diversas cuestiones que afecten al conjunto de estas corporaciones, como puede ser el cambio de la carrera oficial, la aprobación del reglamento de régimen interior o la incorporación de varias Hermandades a los días de la Semana Santa.

Lo que en teoría debía de ser un sano ejercicio democrático, que, por cierto, se viene practicando en nuestras Hermandades y Cofradías desde muchísimos años, desgraciadamente, se acaba convirtiendo en una guerra, sobre todo cuando hay más de dos candidatos en liza.

Y es una pena, porque lo que debe de ser una alegría, en una “fiesta” porque haya personas que asumen la responsabilidad de dirigir, en algunos casos, a una Entidad con siglos de existencia, y a la que hay que echarle muchísimo tiempo, muchísimo esfuerzo, y una gran dedicación (para que luego se sea criticado de una manera inmisericorde y en algunos casos hasta insultado) a costa de, en muchos casos, de tu trabajo y de tu familia, se convierte en una “guerra”, o de una manera más suave en una gran disputa entre “hermanos”, que en teoría tienen un mismo fin.

Si esta disputa fuese en tono normal, (que a mi juicio es como debiese de ser) pues muy bien, son diferentes maneras o formas de ver y entender una Hermandad, otras opiniones y ello sería una manera sana de concebir como dirigir este Ente. Pero, desgraciadamente, en la mayoría de las veces, no es así y la disputa se hace, en ocasiones, de una beligerancia inaudita en una corporación católica en la que, según sus fines, hay que llevarse y tratarse como hermanos, hijos de un mismo Dios.

Ya en el año 2003, escribía un artículo de prensa sobre este mismo tema, del que extraigo las siguientes líneas, las cuales considero que están tan vigentes como entonces y que dicen así: “ya que todos sabemos de los problemas de convivencia que se están generando en muchas de nuestras Cofradías como consecuencia de ello. La causa es muy sencilla. Las disputas, a veces irreconciliables, que se producen cuando se presentan dos candidatos, cada uno con su grupo o su equipo, efectuando incluso su campaña electoral. Y luego, lógicamente sale un ganador que se hace con el “mando de todo” y el otro grupo se queda fuera como si no hiciesen falta.

Entre ellos, luego, hay enfados, malas caras, prepotencia, abusos, comentarios de todo tipo. El que gobierna, en lugar de integrar a los de la otra candidatura y de hacer “hermandad” hace las cosas a su antojo, sin pedir opinión ni ayuda ni nada, en definitiva, sin consenso y porque aquí mandamos nosotros. Y el que no ha ganado, en lugar de integrarse (lógicamente si le dan la oportunidad) y buscar unión y consenso, le parece todo mal y trata de boicotear y torpedear todo lo que pueda.

¡Y ya tenemos el lio! Es un hecho triste y real, porque ¿habrá una incongruencia más grande en una Hermandad que el que existan dos grupos enfrentados y hasta que sea posible que se conviertan en enemigos? ¿Qué ejemplo estamos dando? ¿Qué clase de Hermandad estamos haciendo?

Todos sabemos que ocurre, pero nadie le quiere poner remedio a que nuestras corporaciones eclesiales se estén convirtiendo en “aprendices de partidos políticos” dónde casi todo vale con tal de llegar al “poder”. Entendido éste como el llegar al tan anhelado puesto o cargo de Hermano Mayor.”

No concibo que en una asociación de carácter religioso haya estos incordios, estas rencillas, estas peloteras que se producen en los periodos electorales en las hermandades. ¿Qué se busca cuando uno se presenta a candidato y hay tanto interés por salir elegido? ¿Notoriedad? ¿Reputación?

No damos, precisamente, con esta actuación un buen ejemplo de cristianos ni de asociaciones de fieles católicos miembros de la Iglesia, por lo que, desde mi modesta opinión apelo al buen sentido y razón, tanto de los que están al frente de nuestras Hermandades como de los candidatos que se presentan.

Tenemos que pensar que nuestras Corporaciones son de todos los hermanos, no de nadie en particular, y que, aunque los hermanos le den la confianza para dirigir a la Hermandad a determinada persona o grupo, son muchos los que están detrás y hay que tener con ellos respeto, consideración, unión y sobre todo que sientan que la Institución es de todos y no de unos “pocos” y aunque luego esté el cabildo para rendir cuentas, si se pueden evitar acciones y reacciones conflictivas que resten más que sumen que lo tengan presente.

Y a los “otros” que se dejen de “boicots”, de enfrentamientos y de poner zancadillas, ya que todos tenemos que remar en la misma dirección.

Sobre todo, quiero enviar el mensaje de unión, se sumar, de positivismo, de integración y de pensar y tener en cuenta que, sobre todo, somos cristianos, hijos de Dios.