Una tragedia plural. Una tragedia que ha arrollado a todas sus víctimas. Una tragedia que ha tumbado de una vez a todos sus protagonistas. Una tragedia que deja mal sabor de boca y nunca mejor dicho. Y todo por unos fideos.

Nunca se sabe a ciencia cierta dónde se puede esconder la muerte. Nunca se sabe si la muerte puede estar a la vuelta de la esquina o a muchos años vista. No se sabe si la muerte brujulea cercana o bien camina por paraderos desconocidos y a miles de kilómetros de cualquier persona.

Y es que nueve miembros de una misma familia -nueve nada más y nada menos- han muerto como consecuencia de comer fideos congelados. En este sentido las autoridades sanitarias enseguida han alertado a la población del peligro que supone guardar comida en el congelador durante mucho tiempo. Un peligro mortal.

Una calamidad que nadie podía prever. Una confabulación de los hados en contra. El cenit de la mala suerte. Sucedió el pasado 10 de octubre: nueve personas de Jixi, una ciudad China, murieron por haberse comido un plato de fideos que hacía más de un año que estaban en el congelador.

Más de un año es un tiempo demasiado prolongado. Cinco días antes de la tragedia, fueron a comer a un restaurante y, después, poco después, comenzaron a sentir un creciente dolor de estómago. No le echaron demasiada importancia al principio. Podría tratarse de un dolor pasajero. Al menos eso que hicieron pensar. No había motivo para alarmarse.

Pero iban pasando los días y cada vez se encontraban peor. Lo que no imaginaban era que aquel plato de fideos sería la causa de su muerte. La molestia fue en aumento.

Los fideos eran de harina de trigo fermentada

Más datos: los fideos eran de harina de trigo fermentada y, como habían estado más de un año en el congelador, había desarrollado una bacteria que provoca una toxina respiratoria mortal. Como de hecho así fue sucediendo.

Los infectados no sabían que los fideos del restaurante estaban intoxicados y se los comieron como si nada, tan panchos, tranquilamente, desconociendo que estaban masticando las previas de sus propios sepelios, y al cabo de pocos días acabaron muriendo.

La intoxicación por ácido «bongkrek», que así de denomina la toxina que ha provocado el fatal desenlace de esta familia, es mortal a la mayoría de casos y sus síntomas se empiezan a notar al cabo de unas horas de haber comido un producto contaminado.

Los fideos suelen ser un alimento bastante digestivo pero en esta ocasión inevitablemente surtió el efecto contrario.

¿Cómo comienza a percatarse el ligero malestar que se avecina? Al principio, es ligero dolor de barriga y, poco a poco, se empiezan a desarrollar síntomas más graves. Muchísimos más graves.

Un matiz positivo dentro de la tragedia: afortunadamente, los tres niños de la familia no llegaron a comer la sopa de fideos, ya que no les gustó su sabor. Y esto fue providencial. Fue mano de santo.

Con todo y con eso, los padres de estos niños han muerto a causa de esta bacteria y la policía ha abierto una investigación para aclarar los hechos.