Una sexta corona en una temporada para el recuerdo 

El Sevilla FC volvió a resurgir de sus cenizas una temporada más, cumpliendo el objetivo de clasificarse en Champions y logrando una histórica sexta Europa League 

Una temporada más que pasa y otra temporada que el Sevilla la tachará en rojo como una de esas que tardarán en olvidarse, de esas especiales, de las que hacen mella y se convierten en históricas con el paso de los años.

La consecución de la sexta Europa League no se gesta de casualidad y la participación en Champions del equipo la próxima temporada aún menos, y es que el Sevilla ha sabido reinventarse un año más, con nuevos futbolistas y de la mano de un Julen Lopetegui que ha demostrado ser todo lo que en otras etapas no lo dejaron.

Hace justo un año, el Sevilla arrancaba una temporada cargada de nuevos nombres, pero que volvía a llevar esa pizca de ilusión y ganas que hacían falta al equipo tras una última temporada en blanco.

En Liga, el equipo comenzó con buenos resultados, poco a poco se vieron descubriendo cuales serían las armas de este Sevilla. Movidos por la magia de Ever Banega y la robustez de Fernando en el centro, la figura de un incombustible Jesús Navas, y la potencia de Reguilón por la izquierda, regalaban a Lopetegui un planteamiento que le resultaba: Juego por bandas para encontrar a un insustituible Luuk de Jong dentro del área.

Durante la primera vuelta, el Sevilla se fue mostrando sólido, logrando buenos resultados tanto en Liga como en Europa, pero llegó enero y con él una eliminación copera que destaparía todos los fantasmas en el Sánchez Pizjúan.

El Mirandés y las dudas

La eliminación contra el Mirandés y una mala racha en febrero, bajando de los puestos Champions y logrando una ajustada clasificación frente al Cluj en Europa, casi terminan con Lopetegui, sin embargo, llegó el parón propiciado por la pandemia y todo se quedó en el aire.

Tras la vuelta de la competición, llegó el derbi. Un momento clave de la temporada para ambos equipos, que en este caso se decantó por el lado sevillista. Un contundente 2-0 fue un importante empujón anímico después del parón, pero los resultados no fueron los esperados tras el derbi y cuatro empates seguidos, acompañados de un pobre juego, sembraron la duda de nuevo en Nervión.

Ante el Leganés el Sevilla se destapó por completo comenzando una racha de cuatro victorias -Eibar, Athletic, Mallorca- que le terminarían de consolidar en el tercer puesto y que permitieron al equipo continuar pensando en su nuevo objetivo: La sexta Europa League.

Una tan atípica como ansiada Europa League

Sin público y a partido único, el Sevilla viajó hasta Alemania para afrontar una tan atípica como ansiada Europa League. Es casi obsesión, el Sevilla siente tan suya esta competición que en el grupo se implantó esta «ambición» de la que tan orgulloso presumía Ramón Rodríguez -Monchi- antes de afrontar la competición.

La Roma pronto supo lo que es este Sevilla en Europa y sucumbió por 2-0 en un partido en el que los rojiblancos pasaron por encima del cuadro italiano. En cuartos, frente al Wolves, una actuación memorable Bono y un gol ‘in extremis’ de Ocampos, permitieron al Sevilla avanzar unas nuevas semifinales europeas, esta vez ante el Manchester United.

Ante los ingleses, otra vez Bono fue vital para sostener a un equipo que peleó hasta el final y que terminaría ganando con un gol de Luuk de Jong, quien resurgió como protagonista en los compases finales del torneo.

Ya en la final, Inter y Sevilla nos regalaron un último partido para el recuerdo. Los hispalenses dejaron claro porque son los reyes de esta competición. Una ‘chilena’ para el recuerdo de Diego Carlos permitió al Sevilla alzarse con su sexta Europa League en una temporada que sin duda será inolvidable, y que tan solo termina a un par de semanas de comenzar una nueva e ilusionante temporada, en la que el Sevilla disputará por primera vez en su historia el Mundial de Clubs.