Andalucía registra 125 agresiones a personal sanitario en 2019

La Policía ha contabilizado un total de  294 denuncias por agresiones a personal sanitario en España durante 2019, un 42% en Andalucía

Las agresiones a personal sanitario han descendido ligeramente en el ámbito de competencia de la Policía, que ha presentado el balance de 2019 de su plan en núcleos urbanos. En concreto, se tramitaron 294 denuncias –frente a las 298 en 2018– por las agresiones contra 322 sanitarios –mismo número que hace un año– y se abrieron diligencias policiales contra 316 personas, de las que 196 son hombres y 120 mujeres.

Andalucía es la región con más casos con un total de 125, que representan un 42 por ciento, aunque el refuerzo policial en la zona de Cádiz ha provocado que descienda en esta provincia y aumente en Málaga o Sevilla, según han explicado en el Complejo Policial de Canillas (Madrid) el comisario general de Seguridad Ciudadana, Juan Carlos Castro, y interlocutor policial nacional sanitario, Javier Galván.

En el acto han participado representantes de los Colegios Nacionales Profesionales de Médicos, Enfermería y Odontólogos y del Observatorio de Seguridad Integral de Centros Hospitalarios.

Los policías han realizado 1.090 reuniones en todo el territorio nacional y 177 jornadas de prevención de agresiones mediante técnicas de contención verbal y escucha activa. Respecto a otras actividades delictivas, tanto los robos como los hurtos han descendido con respecto al año 2018.

Los meses de mayo y julio son los que durante 2019 registraron más agresiones. Además, el martes sigue siendo el día de la semana más conflictivo, mientras que las franjas horarias con mayores incidencias son a las 12 horas y las que oscilan entre las 17 horas y las 18 horas.

Perfil del agresor

El interlocutor policial nacional sanitario, Javier Galván, ha explicado que el mayor número de incidencias se produce en consultas ambulatorias y urgencias por disconformidad con el trato dispensado por el personal sanitario, por ejemplo por retrasos a la hora de ser atendidos. Los médicos, «los más concienzados con esta problemática», son los que más denuncias tramitan, seguido por enfermeros y técnicos.

El perfil del agresor es alguien de entre 35 y 55 años y del total de los casos que terminan en agresión, más de la mitad son provocados por el acompañante del paciente. Que 120 mujeres protagonizaran en 2019 agresiones –frente a 196 hombres– se debe, según los expertos, al «rol de acompañantes» de las primeras.

También es significativo el «incremento» de los agresores en la población mayor de 60 años y que las agresiones físicas se han reducido sobre las verbales. 75 casos han sido protagonizados por personas con enfermedades mentales, por lo que estos casos quedan encuadrados dentro de riesgos laborales. «Todos los casos han terminado con detenciones y el esclarecimiento del delito», ha subrayado el responsable policial al frente de este plan puesto en marcha en 2017.

Botón del pánico frente a cámaras

El presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos, Serafín Romero, ha dado las gracias a la Policía por el trabajo que realiza y ha pedido equilibrio para no tolerar las agresiones pero tampoco «demonizar al agresor». En este sentido, ha puesto en valor la «labor preventiva» para frenar las agresiones y ha pedido que se generalice el uso del «botón del pánico», que puede estar instalado a través del ratón del ordenador desde el que se consulta el expediente médico.

Sin embargo, Serafín Romero ha mostrado reservas en el uso de cámaras para «no romper la relación entre médico y paciente». Ha señalado que existen «leyendas urbanas» como que hay más robos en zonas sanitarias donde se almacena metadona y, en cualquier caso, ha insistido en la necesidad de «no estigmatizar al agresor». «Muchas veces todo se resuelve con técnicas de comunicación que pasan por tener capacidad empática», ha defendido.

El interlocutor policial nacional es el punto de contacto permanente con los representantes de los centros médicos, colegios profesionales y autoridades territoriales competentes. Esta figura fue creada para poner freno a las agresiones a nivel nacional, garantizando una atención personalizada a los profesionales sanitarios que sufran violencia o amenazas.