Un bebé es abandonado por su madre dentro del coche a 40 grados

“El niño no paraba de llorar y estaba lleno de gotas de sudor”

No puede calificarse, ni de lejos, como un descuido. Ni como un ocasional despiste. Ni por asomo es así. Se trata, de todas a todas, de un execrable gesto de incompetencia materna. Una falta de compromiso que en efecto roza lo canallesco.

Y es que una mujer -absolutamente consciente de cuanto hacía- ha abandonado a su bebé dentro del coche. Y lo ha hecho además en un Madrid a 40 grados. Con un calor de justifica. Con unas temperaturas asfixiantes. Con un ambiente infernal propio de las calendas.

La Policía recibió el aviso de un hombre que había oído al niño gritar con desesperación. No paraba de llorar. En la madrileña calle Serrano el verano desgastaba todo su furor. Los termómetros se alzan entonces hasta los 37 grados. No puede soportarse el calor.

Una mujer deja aparcado su coche. Sale a hacer unas gestiones. A parecer sólo serán unos minutos. Por poco que fuesen, nada justifica el abandono. Porque abandona, claro está, en tanto no está sola. En el interior del coche ha dejado a su bebé.

Poco después pasa por allí uno de los héroes anónimos con los que cuenta España. Un ciudadano quizá avisado por la suerte del ángel de la guarda del niño que ya sufre dentro del vehículo. El hombre se percata de un bebé desesperado dentro del coche, que es literalmente un horno con cuatro ruedas.

El bebé se está asfixiando. No le cabe la menor duda. Y reacciona con celeridad. Llama a los Agentes de Movilidad de Madrid. Uno de los agentes explica lo increíble que es esta acción de parte de un padre o una madre. Tan increíble que cuando llegan al vehículo piensan que es un muñeco.

Pero los lloros a la desesperada muestran la realidad. Es un niño abandonado a la peor circunstancia. «Había 37 grados y medio en la calle, el niño no paraba de llorar y estaba lleno de gotitas de sudor. El coche habría alcanzado una temperatura de 40 grados», explica uno de los agentes.

Con las puertas del coche cerradas, los agentes tratan por todos los medios de liberar el bebé rompiendo una de las ventanas. Les cuesta tanto que un camionero que está viendo la escena les tiene que dejar una barra de hierro que lleva en su vehículo para que puedan finalizar la tarea. Al final lo logran y rescatan al bebé…

Cuando la madre regresa al coche muestra más preocupación por la multa que por el estado de su hijo. La mujer no ha sido detenida pero sí se le ha realizado el correspondiente informe para los servicios sociales. Que el niño fuese rescatado se debe sin duda a un auténtico milagro.