La esperanza de que se haga justicia 

Los padres de la pequeña hallada junto a las vías del tren en Pizarra hace tres años mantienen la esperanza de reabrir el caso

Los padres de la niña de tres años desaparecida en la madrugada del 26 al 27 de julio de 2017 en Pizarra (Málaga) y cuyo cadáver fue hallado horas después en las vías del tren siguen confiando en reabrir la investigación del caso, que fue archivado judicialmente en febrero del año pasado, tras confirmar las conclusiones mantenidas desde el principio de que se trató de un accidente; algo con lo que la familia nunca ha estado de acuerdo.

«Después de los portazos seguimos teniendo esperanzas», ha dicho a Europa Press el padre de la pequeña, Antonio Vivar, ahora que se cumplen tres años de lo ocurrido, indicando que tanto para él como para su mujer «no existe un día señalado, porque nosotros la recordamos cada segundo todos los días». El abogado de la familia, Marcos García Montes, prevé presentar pronto una petición para reabrir la causa, aportando nuevas pruebas, testificales y peritajes.

Lucía Vivar desapareció sobre las 23.20 horas del día 26 de julio hace ahora tres años, mientras jugaba con sus primos en la terraza de un restaurante de la estación de Cercanías del municipio donde cenaban sus padres y otros familiares. Desde ese momento, cientos de personas participaron en la búsqueda de la pequeña, tareas que se prolongaron durante toda la madrugada.

El cuerpo sin vida de la niña era localizado a primeras horas del día 27 junto a la línea ferroviaria, a unos cuatro kilómetros de donde desapareció. La investigación de la Guardia Civil apuntó desde el principio que la muerte se habría producido accidentalmente, sosteniendo que la niña se habría ido andando por las vías y se podría haber quedado dormida y habría sido golpeada por un tren.

La familia siempre ha cuestionado esta versión oficial y nunca ha creído que Lucía pudiera haber recorrido sola cuatro kilómetros por las vías del tren. Desde que se produjeron los hechos no han parado de pedir que «se nos explique lo que pasó si tan claro lo tienen», ha señalado el padre, quien ha insistido en que «la poca vida que nos ha quedado lo vamos a emplear en esto» y en «saber quién, cómo y por qué; esa es nuestra lucha».

Los padres han asegurado que «han sido los más felices con nuestra hija» y ahora tiran «el uno del otro», destacando el enorme apoyo ciudadano que han recibido y siguen teniendo: «Nunca en la vida podremos agradecer lo que la gente nos está dando de ánimo para seguir luchando». Además, ha señalado que han recogido durante más de un año más de 127.000 firmas, que ya han entregado en el juzgado para pedir una investigación más exhaustiva, y han recordado la gran participación en la manifestación celebrada en Málaga.

El juzgado que llevó el caso consideró que todo apuntaba «a que el fallecimiento se produjo como consecuencia del impacto que la menor recibió en la cabeza cuando se encontraba posiblemente tumbada entre las vías del tren», a la vista de las diligencias realizadas, sobre todo por la «contundencia» del informe de autopsia y la declaración del conductor del tren, quien no vio a ninguna persona sino tan sólo un bulto oscuro.

El letrado de la familia que representa a los padres de la pequeña señaló hace unas semanas a Europa Press que han realizado un estudio completo y exhaustivo sobre todo lo que hay en el procedimiento, apuntando que «no es que se haya investigado mal, es que no se ha investigado», por lo que ahora confía en que se reabra el caso tras presentar nuevas pruebas, testificales y peritajes.