Jerónimo Cornejo, presidente: “El toro no era de indulto”

Entrevista al presidente de la plaza de Jerez en la tercera corrida de la Feria del Caballo 2019

La Feria del Caballo ha vuelto a ser, en este 2019, orejera. El último día, el toro “Corchero”, de Garcigrande, fue indultado tras ser lidiado por Julián López El Juli. Se trata de un indulto que ha levantado polémica, como la mayoría de los indultos, pero en esta ocasión el presidente de la corrida, don Jerónimo Cornejo, que anotó la incidencia en el acta con propuesta de sanción, tiene algo que decir. En elMira.es recogemos su pensamiento y sus palabras sobre esta cuestión, para aportar una óptica de primerísima mano.

Don Jerónimo, el indulto que ha habido en esta última Feria del Caballo no ha sido recibido bien por la crítica.

Es el acontecimiento que me sucedió en la plaza de toros durante la última corrida de toros de la Feria. La actitud de Julián López no me pareció la más correcta, cuando me obligó a conceder el indulto al toro, que para mí no lo merecía. El torero empezó a provocar al público. Antes de terminar la faena ya vi algunos pañuelos sueltos y pensé que podría ser que la gente me pidiera el indulto, que yo no pensaba conceder en ningún momento. Entonces, desde el palco le hice saber que tenía que entrar a matar. Él cogió su estoque pero siguió toreando. Miró varias veces hacia arriba y yo le seguía insistiendo en que tenía que matar al toro. Hizo caso omiso a mis indicaciones. Pasaba el tiempo reglamentario, quizás un poco más, y seguía con su actitud provocativa, señalando al público y señalándome a mí con la muleta y el estoque, echándome en cara que el público quería que indultara. Yo le seguía diciendo que no y él seguía insistiendo al público en contra de mi decisión. Entonces, para evitar un altercado de orden público, me vi obligado a conceder, contra mi voluntad, el indulto a ese toro.

Desde el primer momento fue muy importante para usted la idea de evitar la alteración de orden público.

Fue lo más primordial y en eso me baso. Una de las funciones del presidente es evitar, en todo caso, la alteración de orden público y cuidar por la integridad de los actuantes y del público en general. El art 19.2 del Reglamente andaluz prevé que la presidencia requerirá de la delegación de Autoridad y de las fuerzas y cuerpos de seguridad presentes el auxilio necesario para evitar la alteración de orden público y proteger la integridad física de cuantos intervienen en el espectáculo así como del público en general. Si saco el segundo pañuelo blanco y El Juli se sigue negando a matar tengo que sacar un tercer pañuelo imagino que, con la plaza como estaba de excitada y provocada por el propio matador contra la presidencia, habría habido un problema de orden. Incluso personas del tendido que sabían perfectamente mi negativa a indultar al toro llegaron a darme la razón y vieron que era lo mejor que podía hacer, porque la actitud del matador era algo que no procedía en un matador de ese nivel y comprendieron y estuvieron de acuerdo conmigo en que no era toro de indulto pero por evitar males mayores me vi obligado, por su seguridad, a evitar un enfrentamiento con el público.

¿Por qué recoge en el acta la incidencia con propuesta de sanción?

El artículo 15 del Reglamento nacional recoge que la negativa a dar muerte a la res sin causa que lo justifique constituye una infracción grave. El artículo 14 del Reglamento nacional dice que son infracciones leves las acciones u omisiones voluntarias no tipificadas como graves que supongan el incumplimiento de las normas reguladoras de los espectáculos taurinos. Entonces, cuando un matador se niega pero de modo no definitivo estamos ante una infracción leve. En eso ha consistido la incidencia que puse con propuesta de sanción.

Como presidente ¿en qué se basa para darle a El Juli la orden de que mate?

En que el presidente es la autoridad que dirige el espectáculo y garantiza el normal desarrollo del mismo y su ordenada secuencia.

Cuando le ordena con gestos a El Juli que entre a matar, ¿él tenía que entrar a matar inmediatamente o podía esperar a su capricho?

Él tenía que entrar a matar inmediata y puntualmente. Observa que el artículo 22.1 habla de que al presidente le asistirá el delegado de la Autoridad, que trasmitirá sus órdenes y exigirá su puntual cumplimiento.

¿Es importante el cumplimento puntual?

Es básico, porque es algo que se repite en el artículo 23.a, el cual, cuando trata de las funciones del delegado de la Autoridad, habla de transmitir las órdenes impartidas por el presidente y exigir su puntual cumplimiento.

Si por usted absolutamente hubiera sido ¿por qué no habría sacado el pañuelo naranja?

Porque el artículo 54.14 establece que el comportamiento de la res y la calidad en la ejecución de la suerte de varas serán determinantes para la concesión de premio a la res y, en su caso, para la concesión del indulto.

¿Cómo vio el comportamiento de la res en la suerte de varas?

El comportamiento no fue de bravura. El toro derribó al caballo pero acudió a la suerte sin la bravura necesaria, sin humillar y girando alrededor del caballo con la intención de salirse de la suerte, con lo que, para mí, demuestra que no tiene la casta suficiente. Alza la cabeza en vez de humillar y además actuó con un solo pitón provocando la caída del caballo.

Cuándo se concede un indulto ¿qué cosas hay que tener en cuenta?

Al objeto de preservar la raza y casta de las reses, cuando una res por sus características zootécnicas y excelente comportamiento en todas las fases de la lidia sin excepción, y especialmente en la suerte de varas, sea merecedora del indulto podrá concederlo la presidencia del espectáculo de manera excepcional. La presidencia podrá, no deberá.

Vamos por partes. ¿Se cumplían en el toro las características zootécnicas?

El toro zootécnicamente no era de indulto. Era pequeño, con cara anovillada, con cuatrocientos sesenta kilos, que era suficiente para lidiar en una plaza de segunda pero obviamente no era un toro de indulto. Además era el más pequeño del envío.

¿Tuvo comportamiento excelente en todas las fases de la lidia sin excepción?

No. Ya hemos hablado de la suerte de varas, pero, además, en el capote no tuvo actitud de bravo pues salía suelto e intentaba la huida, aparte de que enganchaba siempre la tela.

¿Cómo fue el comportamiento en la muleta?

No se enceló. Seguía la franela como un autómata al que le dan cuerda. No transmitía. No tuvo sensación de peligro; lo que pasa es que las cualidades de El Juli hicieron engañar al público sobre unas supuestas cualidades del toro, que no tenía.

¿El público solicitó el indulto mayoritariamente?

Había mayoría de pañuelos pero no era una mayoría absoluta. Había personas entendidas que se quedaron sorprendidas al ver la actitud del público. Para mí era un público no cualificado para saber juzgar si ese toro era de indulto o no. Cuando saqué el pañuelo blanco dando el primer aviso, vi que la gente no sabía que el indulto se concede con el pañuelo naranja porque se vino abajo y todos guardaron el pañuelo. Como la cuadrilla se dio cuenta de que lo que había sacado era el pañuelo del primer aviso, El Juli siguió toreando y no me hizo caso; realizó el simulacro de entrar a matar y luego apartarse, con lo que me echó el público encima, que volvió a sacar los pañuelos.

¿Ante eso se vio obligado?

Ante esa situación, me vi obligado a sacar, en contra de mi voluntad, el pañuelo naranja para evitar males mayores, porque una de las principales obligaciones del presidente es evitar alteraciones de orden público.

¿Es el primer pañuelo naranja que saca?

Es el segundo pañuelo naranja. El anterior fue en 2016, con el toro “Tonteras” de Zalduendo, que le tocó a López Simón, pero aquel toro fue más apto para el indulto.

¿Cuándo se concede el indulto automáticamente el torero tiene derecho a los máximos trofeos?

El indulto es un premio al toro. Al torero el presidente le tiene que conceder los trofeos según crea oportuno, no tiene que darle sistemáticamente las dos orejas y el rabo. El artículo 60.3 dice que, concedido el indulto a la res, si el diestro fuera premiado con la concesión de una o de las dos orejas o, excepcionalmente, el rabo se simulará la entrega de dichos trofeos.

¿El público pidió los trofeos para el torero?

El público se quedó satisfecho cuando se concedió el indulto al toro. El público no pidió los trofeos. El torero tenía que haber sido honrado y haber soltado el rabo, que no fue concedido. Cuando el toro fue llevado a los corrales por el matador, le entregaron las dos orejas y el rabo.

Pero fue el alguacilillo quien entregó los trofeos.

Yo tenía que haber dado orden a los delegados para que transmitieran a los alguacilillos que no había concedido los máximos trofeos, pero El Juli debería haber tenido la honradez de no aceptar el rabo.

¿Por qué, concretamente el rabo, no?

Porque no hubo suerte suprema. La estocada es fundamental para la segunda oreja, mucho más para el rabo.

¿Qué comentaban los otros miembros del equipo presidencial?

El asesor taurino y el asesor veterinario estaban totalmente de acuerdo conmigo.

¿El presidente suplente a posteriori ha comentado su opinión?

Él habría compartido mi decisión.

¿Cómo afrontó la situación?

Salí descompuesto de la plaza porque pasé un mal rato, ya que para mí era una injusticia ese indulto que me vi obligado a conceder. Aficionados entendidos me apoyaron enormemente todos, porque, me dijeron, el toro no era de indulto pero, viendo ellos cómo se estaba poniendo la situación de excitación en el tendido, reconocieron que no tenía más remedio que conceder el indulto y me apoyaron.

¿Le expuso a la Autoridad gubernativa su postura?

Sí. Cuando salí por la puerta principal, que es por donde suelo salir habitualmente, me encontré con la delegada del Gobierno. Me felicitó y me dijo “buen trabajo, Jerónimo”. Yo le comenté que no estaba de acuerdo con el indulto, que me fue provocado por el desplante del matador, echándome el público en contra. Me respondió que, de todas maneras, había hecho bien pues había evitado males mayores y la gente había salido contenta. Sin embargo, para mí ésa no es la finalidad a la hora de presidir.

¿Qué sentimiento le queda?

Yo quiero que la gente salga contenta cuando se ha disfrutado y ha habido arte y valor, con toros que transmiten. Salí muy disgustado de ese festejo. Me fui de la plaza hundido, e incluso avergonzado, porque no había dado al público entendido su valor. Me sentí muy mal anímicamente. Incluso le comenté a mi mujer la posibilidad de dejar de presidir, porque esta plaza se está convirtiendo últimamente en populista, donde no se valora la raza ni la bravura del toro. Cada vez es más difícil de dirigir, porque la gente viene a una plaza de precios caros; vienen de la feria con alguna copa de más. No hay un equilibrio entre el público entendido y el que viene a divertirse. Divertirse no quiere decir que yo tenga que indultar a un gato que se ponga en el ruedo. Hay unos criterios y unas normas, pero la plaza está perdiendo muchísima calidad en el asunto de personas entendidas, que me consta que hay y a las que pido perdón porque el toro no era de indulto.

Creemos que el presidente ha podido desahogarse contándonos sus sentimientos. Por otro lado, pensamos que los lectores tendrán ahora un poco más de elemento de juicio a la hora de comentar el indulto de la Feria del Caballo 2019. Los comentarios, desde luego, continuarán.