El Hospital San Cecilio supera 1.300 implantes cocleares realizados

El centro hospitalario granadino supera dicha cifra desde que hace algo más de 30 años se pusiera en marcha una unidad específica

El Hospital Universitario Clínico San Cecilio de Granada ha superado los 1.300 implantes cocleares realizados desde que hace algo más de 30 años se pusiera en marcha una unidad específica.

Según ha informado la Junta de Andalucía en una nota de prensa, a través de esta unidad, referente para Andalucía Oriental, se atiende a las personas con sordera profunda, permitiéndoles recuperar la audición por medio esta intervención quirúrgica y la posterior labor de rehabilitación, programación y seguimiento.

La unidad fue creada en 1989 bajo la dirección del recientemente fallecido doctor Manuel Sainz, y desde entonces suma un total de 1.364 personas implantadas, con una media de en torno a 10 implantes al mes. En 2019 se realizaron un total de 73 intervenciones, fundamentalmente en niños aunque también se implanta a adultos.

Para conmemorar esta efeméride y homenajear al doctor Sainz, el servicio de Otorrinolaringología del hospital granadino ha organizado unas jornadas científicas sobre implantes cocleares a las que asisten más de 250 personas entre profesionales, pacientes y familiares procedentes de diversas comunidades autónomas.

El encuentro ha sido inaugurado en el Palacio de Congresos por el delegado de Salud y Familias de la Junta en Granada, Indalecio Sánchez-Montesinos, el director gerente del Hospital Universitario Clínico San Cecilio, Manuel Reyes, y el coordinador del servicio de
Otorrinolaringología, José Luis Vargas.

Durante la misma, el delegado de Salud y Familias ha destacado «el excelente trabajo que los profesionales sanitarios han realizado para que esas más de 1.300 personas puedan oír, comunicarse y llevar una vida normalizada, siempre con el apoyo del Servicio Andaluz de Salud».

Por su parte, José Luis Vargas ha subrayado «el servicio de atención integral que presta la unidad desde el momento en el que paciente llega por primera vez a consulta que se prolonga durante toda la vida, convirtiéndonos casi en un miembro más de la familia».

El coordinador de Otorrinolaringología ha explicado, además, la importancia de detectar la hipoacusia de forma temprana para poder facilitar la estimulación del área auditiva del cerebro y que los implantes sean efectivos.

A lo largo de la jornada se han sucedido diferentes intervenciones sobre el proceso de implante coclear y la atención que se presta en el ámbito sanitario, educativo y asociativo. También se ha contado con los principales protagonistas, personas con implantes cocleares que han narrado su experiencia personal y la de sus familias.

Previamente, el pasado domingo se celebró en el Hospital San Cecilio la primera parte de las jornadas con una sesión formativa, acreditada por la Agencia de Calidad Sanitaria de Andalucía, en la que participaron más de 120 profesionales.

Intervinieron en ella el equipo multidisciplinar (médicos, físicos, enfermeras, logopedas, psicólogas) que compone la Unidad de Implantes Cocleares para explicar todas las fases de trabajo que siguen para realizar una implantación.

Así, participaron especialistas en radiodiagnóstico, neuropediatría, anestesiología y genética, además de los miembros del servicio de Otorrinolaringología.

El doctor Manuel Sainz Quevedo fue uno de los principales referentes nacionales en audiología y otología. Durante más de 20 años ocupó la jefatura de servicio de Otorrinolaringología del Hospital San Cecilio y fue el precursor de la creación de la Unidad de Implantes Cocleares e Hipoacusia. Su labor ha dejado una profunda huella tanto en los profesionales del hospital como en sus pacientes.

La realización de un implante coclear es una intervención quirúrgica para colocar un dispositivo electrónico en el oído interno de la persona. Este transforma la energía sonora que capta el oído en energía eléctrica que a su vez transmite impulsos al cerebro, permitiendo a las personas con hipoacusia severa o profunda oír.

El implante coclear consta de dos componentes: el externo que contiene el micrófono (para recoger la información acústica), un procesador (transforma la onda acústica en señales eléctricas), batería y un transmisor (conecta con la parte interna); y el interno, que se coloca debajo de la piel detrás de la oreja, está compuesto por el receptor-estimulador (recoge el estímulo del procesador y lo envía a los electrodos) y la guía portaelectrodos que se inserta en la cóclea a través del oído medio.

Desde que se lleva a cabo la intervención quirúrgica para la colocación del implante, transcurre una media de un mes hasta que éste puede comenzar a funcionar, ya que se requiere un encendido y programación del mismo hasta encontrar los umbrales adecuados para cada persona: el mínimo nivel de estimulación eléctrica que el paciente es capaz de percibir y el máximo nivel de estimulación que tolera.

En este sentido, es clave una adaptación personalizada del dispositivo. Dentro del programa de implantes cocleares, esta tarea la lleva a cabo el físico. A partir de ese momento, comienza la rehabilitación con los logopedas, también fundamentales en el éxito del rendimiento del implante, que se encargan de estimular y guiar la evolución y la adaptación del paciente al implante.

A este respecto, cabe señalar que, de forma previa a la cirugía del implante, se lleva a cabo un riguroso trabajo por parte de todo el equipo de la Unidad de Implantes Cocleares y se recoge el compromiso de la familia, fundamental en pacientes infantiles, con todas las fases posteriores de seguimiento y mantenimiento que son necesarias para maximizar la funcionalidad en el uso y rendimiento del dispositivo.