Un bar de Triana denuncia «perjuicios» por la construcción de un hotel en su edificio

Reclama al juzgado que paralice las obras hasta que las mismas cuenten con «medidas de seguridad» que impidan tales perjuicios

El responsable del bar La Esperanza de Triana, enclavado en la calle San Jacinto y con varias décadas de historia a sus espaldas, ha denunciado ante el juzgado de guardia a la entidad propietaria del edificio que alberga dicho negocio, porque las obras promovidas en los pisos superiores del mismo para un hotel de cuatro estrellas se están traduciendo en «ruidos, molestias, polvo o cascotes» caídos, provocando un «cuantioso descenso» de la clientela y por ende de los ingresos del establecimiento.

En su denuncia, registrada este pasado martes y recogida por Europa Press, el responsable de este negocio hostelero, Jesús Noguera, detalla que cuenta con un contrato de arrendamiento «en vigor» y con vencimiento en marzo de 2023, con relación al número 89 de la calle San Jacinto, donde funciona este establecimiento tradicional del barrio hispalense de Triana.

Según Jesús Noguera, el pasado mes de enero supo por los medios de comunicación que la propiedad del edificio regionalista donde funcione su establecimiento había acordado la instalación de un hotel de cuatro estrellas en las plantas primera y segunda del mismo.

«Desde entonces», según su denuncia, las obras promovidas para adecuar las plantas primera y segunda del edificio para su uso como hotel «no han parado de molestar» y se traducen en «ruidos, golpes, polvo o cascotes» caídos al patio interior del inmueble, con las consiguientes consecuencias en materia de clientela.

Menos clientes 

«Desde que comenzaron las obras en los pisos superiores, el negocio se ha visto mermado considerablemente en la afluencia de consumidores, ya que el ruido, el polvo, los continuos golpes, el olor, la suciedad y la caída de escombros en el patio interior hacen que el local se haya vuelto mucho menos acogedor, sufriendo un descenso cuantioso de la clientela y como tal de los ingresos mensuales», expone el responsable de este «emblemático» establecimiento de Triana.

«Quieren que abandone el inmueble», avisa el dueño del negocio hostelero, que ha enviado dos burofax a la propiedad del inmueble en demanda de la suspensión de las obras hasta que las mismas cuenten con «las medidas de seguridad adecuadas», si bien los titulares del edificio, de su lado, le habrían pedido que «abandone el local por un periodo de dos meses y medio» a partir del 15 de julio.

Frente a ello, este empresario hostelero representado por el abogado Germán Grima reclama en uno de sus burofax a la propiedad del edificio «un acuerdo que deje trabajar y seguir rentando la cafetería», precisando que aunque no se opone a suspender la actividad durante dichos dos meses y medio «previo pago del lucro cesante y la devolución de la parte proporcional de los 60.000 euros» por los «perjuicios» ocasionados, no autoriza a la entrada en el local en cuestión.

Aviso a la empresa 

Es más, en este burofax, el empresario advierte a la propiedad del edificio de que «cualquier molestia ocasionada o intencionada se podrá calificar como un delito de coacciones», por lo que «si se va a continuar con las obras en el edificio», es necesario «contratar todos los servicios de protección y seguridad para que no afecten» al establecimiento, donde ya han sido detectadas «unas humedades en el bajante del cuarto de baño del local a raíz de los derribos que se están acometiendo».

«Me quieren echar, pero no me voy a ir», ha aseverado Jesús Noguera en declaraciones a Europa Press, defendiendo que son «seis las familias» que viven gracias a la actividad del establecimiento y, por ello, su deber es «velar por el negocio y el pan» de todas las familias que dependen de él.

Precisamente por eso, en su denuncia judicial reclama que se ordene la «paralización» de las obras del hotel, hasta que las mismas incorporen medidas mediante las cuales se eliminen los perjuicios sufridos por este establecimiento.