“Antonio se ha labrado paso a paso un nombre en Jerez, y eso le da miedo a algunos”

Artículo de Opinión de Mariluz Rojo, ciudadana de Jerez, sobre la repercusión del incidente de Antonio Saldaña

El sábado estuve un rato leyendo los comentarios a favor y en contra del «Perdón» de Antonio Saldaña en redes y la principal conclusión que saqué es que todos tenemos algo por lo que pedir perdón, pero la mayoría de las veces no lo hacemos ni tan siquiera una primera vez, cuanto más una segunda. Nos hacemos los tontos o seguimos adelante con el silencio por compañero y con eso, pues nos creemos ya «perdonados» y como somos personas anónimas, nadie se entera o echa cuenta de lo que hemos dicho o hecho, así que no somos «juzgados» de forma sumaria, que fácil, que feliz se vive en el anonimato

Pero ahora ocurre que alguien que pone su rostro, su nombre y su vida en los medios y en la vida de Jerez de forma voluntaria, y un día no calcula como creía, no controla su vida y su actitud durante unas horas y cruza de manera inconsciente una línea peligrosa, y digo lo de ‘inconsciente’ porque si se hubiera dado cuenta, evidentemente, hubiera pedido ayuda,… Pero el afán de estar en todas partes y cumplir con todos los compromisos le ha jugado una mala pasada. Ya no es que haya cometido un delito (hay muchos delitos y delincuentes aceptados por la sociedad y aplaudidos, ahí tenemos al adorado Messi o al repudiado Torrá) es «el delito», es lo que hubiera podido pasar (Tundi, allá donde estés no me riñas. Sé que odiabas lo de «y si hubiera pasado?» pero en este caso es el mantra que golpea… ¿Y si?

¿Y si no se hubiera dedicado a correr por todas las pedanías de Jerez? ¿Y si no se hubiera hecho eco del problema de las mujeres mastectomizadas? ¿Y si no hubiera facilitado su teléfono particular a todo el que le ha pedido ayuda? ¿Y si no hubiera puesto en marcha la iniciativa www.mercadodejerez.es? ¿Y si no hubiera puesto en marcha un Concierto en Streaming a beneficio de Caritas? ¿Y si no hubiera repartido flores el día de la Madre?

¿Sabéis que hubiera ocurrido? Nada. Jerez seguiría siendo el mismo, pero Antonio sería anónimo y sus iniciales formarían parte una nota de prensa de rutina y ya está. Nada más.

Pero Antonio se ha labrado paso a paso un nombre en Jerez, y eso da miedo, demasiado apetitosa la tentación de acabar con él como sea. Ese es el precio de exponerse, convertirse en el blanco de la diana y tener que estar dispuesto a ser defenestrado según la suerte que tengas a la hora de equivocarte, dependiendo del lado sobre el que caigas o a quien arrastres en tu caída, o a quien aúpes, está claro,  sin juicio y sin defensa, juicio sumarísimo, paredón y baile sobre tu tumba.

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Pues no es así, y lo diré tantas veces como crea necesario. Comprendo la parte que le toca asumir al personaje público, pero también la parte que le toca ver y juzgar al ciudadano, éste tiene que ser egoísta, sin dejarse guiar por las riendas de las siglas políticas, muy importantes en ciertos momentos, pero totalmente innecesarias en otras.

Hay que poner en la balanza el trabajo realizado y el que queda por realizar, y los hechos ocurridos y la posibilidad de que se repitan, y la persona, lo más importante, la persona, y los ciudadanos tenemos que ser muy egoístas, pensar en nosotros y no dejarnos llevar por los cantos de sirenas,… y es que ya lo dice la Odisea:  “¡Loco será quién se detenga a escuchar sus cánticos, detén tu nave y ven a escuchar nuestras voces”.

No me pienso detener ni pienso mirar hacia atrás, y animo a que hagáis lo mismo, seguid mirando hacia adelante, continuando con un proyecto que se inició y que aun está emergiendo. Tiempo habrá de juzgar al político por su labor y para eso están las urnas, ahora nos toca estar con el ser humano, como lo que somos. Nosotros a lo nuestro, a trabajar.