¿Se podría vivir sin tiroides?

El tiroides se encarga de regular la temperatura corporal, del gasto metabólico o ‘metabolismo’, del crecimiento de los huesos, o del desarrollo cerebral

El tiroides es una glándula endocrina común a todos los mamíferos. Produce una hormona, la ‘tiroxina’, conocida desde el siglo XIX, que circula por la sangre y actúa prácticamente en todos los órganos del cuerpo.

Entre otras funciones se encarga de regular la temperatura corporal, del gasto metabólico o ‘metabolismo’, del crecimiento de los huesos, o del desarrollo cerebral. «Es una glándula tan importante que de ahí que la llamemos ‘el motor del cuerpo'», afirma en una entrevista con Infosalus la doctora Susana Monereo, jefa del servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital General Universitario Gregorio Marañón.

La también profesora de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid advierte de que es una creencia falsa que todos los problemas de obesidad o de bajo peso se deban al tiroides, ya que ésta tan sólo ocurre en caso de tener enfermedad y siempre en la fase aguda, no cuando ya está tratada o curada, con motivo de la publicación de ‘Un tiroides sano’ (La Esfera de los Libros), libro del que es coautora junto al doctor Aurelio López.

«Los kilos de más se ocasionan por el exceso de calorías que comemos. El tiroides regula el metabolismo energético, pero sólo se manifiesta clínicamente cuando hay una enfermedad que curse, o con un exceso de hormonas, que se conoce como ‘hipertiroidismo’, o bien por una falta en la producción de hormonas, más conocido como ‘hipotiroidismo’, en cuyo caso se tiende a ganar peso. Los cambios de peso sólo ocurren en la fase más aguda de la enfermedad y desaparecen en cuanto la enfermedad se controla o se cura», agrega la especialista.

Así, hay situaciones en las que el tiroides enferma y es necesario extirparlo. Si bien hoy en día no existe ningún problema y se puede vivir sin esta glándula, eso sí, con una pastilla pequeña de por vida que sustituye al aporte que antes realizaba la glándula.

«La cirugía del tiroides se lleva a cabo cuando esta glándula tiene un tamaño grande y producen síntomas que imposibilitan tragar o respirar al paciente así como hablar, o bien cuando se sospecha de una enfermedad maligna tipo cáncer de tiroides. Se suele extirpar también en pacientes con hipertiroidismo por la enfermedad de Graves que no se puede controlar con tratamiento yodo radiactivo o pastillas», describe la endocrino.

Según detalla Monereo, sin la sustitución del tiroides no se podría vivir, por ello se debe tomar la hormona de reemplazo, una pastilla una vez al día, y se consigue una sustitución del 100%, «por lo que la vida del paciente es absolutamente normal a todos los efectos», celebra la especialista del Hospital Gregorio Marañón de Madrid.

Eso sí, conviene hacer revisiones periódicas con el endocrino para verificar si se están tomando las dosis adecuadas de hormona sustitutiva sobre todo al inicio del tratamiento, momento en el que hay que ajustar la dosis que cada persona necesita. «Una vez que la dosis se haya encontrado y el paciente esté estable se deben realizar revisiones anuales. Eso sí, hay que tener en cuenta que las circunstancias cambian si la mujer quiere quedarse embarazada o está embarazada, o bien surge una enfermedad, momento en el que habría que consultar con el especialista porque igual se debe modificar la dosis», aprecia la experta.

NO ENGORDA VIVIR SIN TIROIDES
Con ello, insiste en la idea tan extendida de que vivir sin tiroides engorda. «Es un mito. Si la función del tiroides está sustituida al 100% no se tiene por qué engordar. Eso sí, si el tiroides no está bien sustituido y hay hipotiroidismo sí se engordará, pero si la función tiroidea es correcta y la dosis de pastilla es la correcta no se engordará», remarca Monereo.

En este punto advierte de que si una persona no tiene tiroides y no toma la medicación debida puede sufrir un cuadro de hipotiroidismo cada vez más grave y producir un cuadro de pérdida de vida progresiva, aletargamiento, o frío.

«Se iría como apagando y aparecerían complicaciones importantes de corazón y puede morir. De hecho, a veces entran en hipotermia porque pueden ser crisis graves. Por tanto la medicación es fundamental en estos casos», sentencia la también profesora de la Universidad Complutense de Madrid.