El buen humor está servido. La combinación de personalidades resultará explosiva, de puro complementarias. Se trata de pasar un buen rato durante la noche de este viernes día 23 del corriente mes de octubre. Al viernes ya se llega cansado, después de las intensidades de todo tipo de la semana.

Los españoles necesitan desconectar de algún modo. Oxigenarse de los problemas cotidianos, aquellos con los que, en mayor o menor medida, apechuga todo hijo de vecino.

La pequeña pantalla ha de servir de evasión. También de emoción. Y de alegría. El programa de Bertín Osborne ‘Mi casa es la tuya’ siempre ha perseguido dicho fin desde el principio. Desde el inicio de su emisión hace ya varias temporadas. No buscaba otro propósito, otra finalidad.

Programa amable, que no blanco ni mucho menos. Programa de cercanía, de cercanías, desmitificando la altivez de ningún famoso, hacer cercano a quienes gozan de bastante popularidad. Bertín sabe sacar lo mejor de cada cual, lo mejor de cada invitado, personificando al entrevistado/entrevistada hasta límites de pura empatía.

El cantante, dejándose llevar pero sin forzar nada, exprime al máximo el potencial de cada conversación. Hacer más conocible a quien ya es de por sí reconocible. A menudo las apariencias engañan: y esta aseveración es moneda común en el mundo del colorín: es decir: de la prensa del corazón. Bertín no es amarillista, más bien todo lo contrario.

Ni la pandemia del coronavirus ni la distancia social de obligado cumplimiento ha impedido que el programa deje de grabarse. Y esto pese a que el espacio de Bertín necesita precisamente eso: espacio. Interior también. Y como hasta ahora se ha venido grabando hogares intramuros, por esta razón llegó a pensarse en la suspensión sine die de ‘Mi casa es la tuya’.

Pero los espectadores necesitaban cada viernes esta cita. Como agua de mayo. Y de ahí que se optara por una solución de buen ver: la que ofrecía grabaciones exteriores para que así el equipo de producción pudiera ubicarse a sus anchas sin merma de las exigencias técnicas del programa. Por ahora ha dado excelente resultado. La temporada está generando altos datos de audiencia.

Decíamos que para este viernes 23 el buen humor está servido. Y lo decíamos sin el más mínimo temor al equívoco. Con Bertín la simpatía está asegurada. Y muy especialmente su virtud estelar como presentador: la naturalidad. La naturalidad es esencial para la telegenia…

Carmina Barrios, una invitada divertida y espontánea

Pero es que para la ocasión ha invitado a una artista, a una actriz, que seguro hará reír a mandíbula batiente a todos los telespectadores. Se trata de Carmina Barrios -madre de los actores Paco y María León- quien copará y ocupará la pantalla de Telecinco. ¿Quién duda sobre si será o no será un programa divertido?

Divertido… y sincero. Transparente. Como la misma biografía de tan reveladora actriz. La matriarca de la familia León Barrios también habla de sus hijos. “Los he educado a trancas y barrancas, pero han salido con una condición tan bonita”, asegura.

Osborne se encarga de elaborar el menú del almuerzo: papas con chocos, que le salen de maravilla, una receta que la propia Carmina le enseñó a Bertín hace tiempo, hace ya bastante tiempo, y que él mismo cocinó a Tamara Falcó en la casa de Isabel Preysler. Mientras preparan el plato principal, Carmina le cuenta innúmeras curiosidades y anécdotas, como que la Duquesa de Alba estuvo a punto de participar en ‘Carmina y amén’, su segunda película como protagonista.