El Coronavirus ya fue creado: Se ha usado un murciélago como plantilla. La Dra. Li-Meng Yan explicaba a Iker Jiménez en ‘Informe covid’ que el virus del SARS-CoV-2 no era un brote vírico de origen natural sino que había sido creado en un laboratorio. Iker Jiménez le preguntó a la viróloga por las pruebas que tenía para refutar esa teoría y era entonces cuando la doctora enumeraba qué conclusiones sacaba de las investigaciones que hizo en Wuhan.

Explicaba que los virus pueden «surgir de la naturaleza o del hombre». En ese sentido, se dijo que este coronavirus había venido de un murciélago al igual que el SARS-CoV-1. «Se las arreglaron para hacernos creer eso. Lo hicieron recopilando pruebas que de publicaron en las revista ‘Nature’ y ‘Science’ (…) Quisieron hacernos creer que se había reconvertido en la naturaleza saltando a un ser humano que se había infectado», decía.

La Dra. Li-Meng Yan reconocía que eso puede suceder, pero entonces hacía una matización: «Desde enero hasta ahora se ha seguido una ruta sintética usando un coronavirus de murciélago como plantilla y manipulándolo«.

«Se puede ver que el supuesto origen natural es algo que no se sostiene. Sin embargo desde la perspectiva del diseño humano, en 2017 y 2018 ya había publicaciones de un laboratorio militar en China. Allí descubrieron y registraron un Coronavirus de murciélago llamado ZC45 y otro muy similar, el XKC21. Esos dos son la columna vertebral de este coronavirus», apuntaba. Según la viróloga, sus investigaciones demuestran que el más cercano al SARS-CoV-2 se parece en un 90%.

Inicio de la pandemia

La Dra. Li-Meng Yan es viróloga de la Universidad de Hong Kong. Actualmente está exiliada en Estados Unidos después de difundir que el SARS-CoV-2 se creó en un laboratorio. En ‘Informe covid’ ha relatado, en una entrevista exclusiva, cómo dio con ésa información.

Cuenta la doctora que el 31 de diciembre de 2019 trabajaba en un laboratorio de referencia para la OMS donde virólogos trabajan con muchos coronavirus. «En aquel momento el gobierno de China no divulgó la información que tenía ni a las autoridades de Hong Kong ni a la OMS. El caso es que mi supervisor me mandó una misión: quería que averiguase qué había ocurrido exactamente en Wuhan con esa neumonía desconocida», explicaba.

La Dra. Li-Meng Yan recurrió entonces a sus contactos y recopiló información desde finales de diciembre a principios de enero. En esa información se habría recogido que «Wuhan ya tenía más pacientes de los que el gobierno estaba mencionando». Los virólogos de Wuhan, además, «habían aislado el virus y habían conseguido la secuencia del nuevo coronavirus». Por otra parte no solo habrían unos pocos casos detectados en el mercado de Wuhan, sino que «habrían detectado más casos en grupos familiares y eso demostraba que había transmisión comunitaria«.

Para la viróloga su conclusión es firme: «Esto existía pero el gobierno no quería que la gente lo supiera. Esta información era confidencial». Revelaba también que se lo había dicho a sus superiores, pero que éstos decidieron colaborar con el gobierno chino.

Después de su investigación, su superior le pidió que volviese a su puesto de trabajo. Pero el 16 de enero le volvió a pedir que hiciese una nueva investigación para ver si había un agente intermedio ya que el gobierno chino insistía en que no había transmisión comunitaria.

Ella le habría vuelto a recordar los resultados de su primera investigación -en los que el gobierno chino estaría ocultado la verdad – cuando, tras muchas insistencias, habría sido advertida de que no debía «cruzar la línea»: «Me dijeron que no cruzase la línea roja o me harían desaparecer, querían que mantuviese la boca cerrada».