Agentes de la Policía Nacional y de la Guardia Civil han desarticulado un grupo perfectamente estructurado y jerarquizado que se dedicaba en Jaén y Málaga; aunque con ramificaciones en España e incluso el extranjero, a la distribución de sustancias estupefacientes. Su destino principal era la provincia jiennense. Se ha detenido a 25 personas por presuntos delitos de tráfico de drogas. Además de pertenencia a organización criminal.

Además, se han llevado a cabo 14 registros en diferentes localidades de Jaén y Málaga. Y se ha incautado de un total de 8,2 kilogramos de cocaína de elevado índice de pureza, 25 kilogramos de hachís, diez kilogramos de marihuana; una pistola con munición y 14 vehículos. También se han intervenido 225.000 euros en efectivo; a los que hay que sumar 1.117.000 euros embargados de forma preventiva por la autoridad judicial, fruto de las investigaciones patrimoniales y de localización de activos de cara a un posible blanqueo de capitales.

La subdelegada del Gobierno en Jaén, Catalina Madueño, junto con el teniente coronel jefe de la Comandancia de la Guardia Civil, Francisco José Lozano; y el comisario jefe provincial del Cuerpo Nacional de Policía, José Miguel Amaya, han informado este viernes en rueda de prensa sobre los resultados de la Operación Gilusu-Bones.

Inicio de las investigaciones

Las investigaciones comenzaron en octubre de 2019, cuando se tuvo conocimiento de que una organización liderada por personas afincadas en localidades costeras de la provincia de Málaga, se dedicaba a la distribución de cocaína y hachís por diferentes ciudades españolas y europeas. Tras más de medio año de gestiones y averiguaciones policiales, el pasado mes de mayo fue detenido uno de los miembros de la organización. Todo al establecerse un control policial en la autovía A-44 a su paso por Jaén, por parte de patrullas uniformadas de Guardia Civil de Jaén, tras el paso del vehículo lanzadera.

Esto permitió la interceptación del vehículo y la detención de su conductor cuando realizaba un transporte de un alijo desde Málaga hasta Linares con una carga de cuatro kilogramos de cocaína. Estaban ocultos en un doble fondo hidráulico habilitado al efecto en el vehículo; y 13.800 euros en metálico, descubierto por la pericia de los agentes actuantes.

La droga había sido previamente adquirida en la localidad malagueña de Alhaurín de la Torre, lugar en el que horas más tarde fueron detenidas otras tres personas en el momento de realizar un registro domiciliario, donde fueron intervenidos 153.000 euros en efectivo. Habían sido obtenidos con el pago del alijo de cocaína que había sido intervenido en Jaén horas antes. Después, se llevó a cabo un segundo registro domiciliario en Benalmádena. Allí se intervino un kilogramo más de cocaína de la misma partida.

Lanzadera del vehículo

Ese mismo día también fue detenida la persona que actuaba como lanzadera del vehículo que transportaba la droga, para dotar de seguridad el transporte. Y alertar de la posible presencia de efectivos policiales en el trayecto, tras atropellar a un agente de la Guardia Civil que intentaba abortar su intento de huida, con la clara intención de atentar contra la vida de éste.

El agente fue violentamente golpeado por el vehículo antes de emprender su huida y resultó lesionado con heridas de consideración. Finalmente, fue detenido en la estación de Linares-Baeza tras oponer gran resistencia y provocar lesiones también a los agentes que intervinieron en su arresto.

El pasado 2 de junio, fue detenido un tercer miembro de la organización en un control policial establecido en Granada una vez que se había detectado que se estaba produciendo un nuevo transporte de estupefacientes. En esta actuación fueron intervenidos tres kilos de cocaína que habían salido previamente desde Málaga. Y cuyo destino era Linares, donde el grupo criminal surtía de sustancia estupefaciente a clientes de distintas localidades. La droga también estaba escondida en un doble fondo del vehículo.

Transportaban hachís

Cuatro días más tarde, otros dos miembros de la organización fueron interceptados en La Junquera, en la provincia de Gerona, cuando transportaban 25 kilogramos de hachís ocultos en una sofisticada caleta realizada en el coche, descubierta gracias a la intervención de una dotación de Guías Caninos de la Policía Nacional. Su destino era Suiza, donde su precio se habría incrementado considerablemente. Y habría reportado importantes beneficios a la organización.

Ya en agosto, el día 11, los agentes iniciaron la explotación final de la operación. Se realizaron 14 entradas y registros en domicilios de Málaga, Marbella, Fuengirola, Linares, Mengíbar, La Carolina, Villargordo y Guadalén, donde se completaron las detenciones de los presuntos implicados en los hechos. Se les intervino distintos efectos, pruebas e instrumentos del delito. Sirvieron para que la autoridad judicial decretara el ingreso en prisión de los principales responsables.

Especialización y violencia

La organización criminal actuaba de manera concertada y coordinada. Sus miembros habían adquirido un alto grado de especialización. Con un reparto establecido de tareas y roles. Utilizaban, además, métodos mafiosos y violentos, llegando a atentar, incluso, contra la vida del citado agente de la Guardia Civil, que fue atropellado.

Las pesquisas policiales también han permitido constatar el uso de la violencia física por parte de los detenidos para el cobro de las deudas relacionadas con las actividades criminales de la organización. Así, se ha aludido al uso de un arma de fuego y extorsión a los padres de una persona que había contraído con ellos una deuda de 66.000 euros al perder dos kilos de cocaína.

Esta operación policial ha supuesto un duro golpe al tráfico de drogas en Jaén. Allí los grupos criminales asentados en las distintas localidades de la provincia utilizaban a los arrestados como suministradores de la droga. A juicio de los investigadores, la organización desarticulada introducía la mayor parte de la sustancia estupefaciente que se consumía en la provincia de Jaén.