Son muchas las preguntas cuyas respuestas están en el aire. El mundo de las hermandades se encuentra en un proceso de adaptación -pura resiliencia- en esta nueva normalidad pospandémica. La incertidumbre es una constante. Y las dudas crecen por doquier. El coronavirus exige una serie de cuestionamientos frente a los que impera, sobre todo, una actitud generalizada: la prudencia. Hay que ir dando pasos según avancen o retrocedan los acontecimientos a nivel mundial.

¿Habrá Semana Santa en 2021? ¿La habrá en todo caso tal como la hemos conocido hasta ahora? ¿Se podrá articular una opción alternativa? ¿Cofradías sólo con nazarenos guardando las distancias establecidas por las autoridades sanitarias? Pero, en este supuesto, ¿qué sucede con el público? ¿Cómo se controla la multitud masiva que se lanza a la calle en esta tradición antigua y tan arraigada en la ciudad?

¿Cofradías con las Sagradas Imágenes pero no en sus pasos procesionales para evitar la imposible distancia física que no pueden guardar los costaleros? Y en esta posibilidad…. ¿Qué se hace con el público? ¿No seguiría constituyendo el mismo problema incontrolable? ¿No sería lo de menos los palcos y lo de más los jerezanos de a pie congregados en las calles jerezanas?

Son interrogantes abiertos que se formulan los cofrades a día de hoy. Puede más el deseo que las previsiones. De otro lado, y desde altas instancias políticas de potestad autonómica, ya se ha sugerido la Semana Santa como la gran conmemoración idónea para que fuese la primera rescatada en su totalidad y en sus formas habituales tras este periodo de pandemia que a todos nos trae en jaque.

Lo dicho: puede más el deseo que la certeza. Pero hay que ser positivos. Y optimistas. Ya, sin embargo, comienzan a reunirse los presidentes de los Consejos de Cofradías para al menos plantear un riguroso análisis de la situación. Es un inicio más que necesario. Sin un debate que una voluntades es inviable canalizar acciones acertadas a este respecto. Nadie desea, ni por asomo, unas decisiones tomadas a locas y a ciegas, impulsadas más por la ilusión que por el contraste técnico de la realidad.

Citas tradicionales de la Cuaresma, con el Cristo de la Viga como protagonista

En cualquier caso, existen otra serie de citas tradicionales de la Santa Cuaresma que sí podrían -y podrán- celebrarse dentro del actual contexto de la así denominada nueva normalidad. Ya se sabe, por ejemplo, que las Hermandades han perdido el miedo -que no el respeto- a la celebración de los solemnes cultos. Altares magníficos como el visto estos días de las Angustias así lo demuestran.

Otras de las convocatorias esperadísimas es la del Vía-Crucis de las Hermandades de Jerez organizado por el Consejo de la Unión de Hermandades, presidido en la actualidad por Dionisio Díaz. Pues bien: durante la noche de este pasado martes 22 el Consejo celebró reunión en su sede de Curtidores para decidir qué Imagen presidirá el Vía-Crucis de las Hermandades. Se ha tomado una decisión muy acertada: será el Santísimo Cristo de la Viga el que presida este solemne acto.

Se trata de la Imagen más idónea según los tiempos que corren. No necesita traslado si, de aquí a entonces, prosigue la situación sanitaria y, de otro lado, es un Crucificado muy relevante de la Semana Santa de Jerez. Un acierto, por tanto.

El Cristo de la Viga es el más antiguo de cuantos procesionan en Jerez. Se le conoce bajo ese nombre en recuerdo del emplazamiento que tuvo en el primitivo templo de San Salvador. Es una talla de nogal, realizada a finales del siglo XV, que en el año 1807 restauró Jacome Baccaro y de esta época es el sudario, ya que hasta entonces no tenía y se le colocaba uno real para cubrir su completa anatomía. Decir Cristo de la Viga es decir Jerez.