Este está siendo el año más complicado en la vida de Ana Obregón y es que la pérdida de su hijo Aless Lequio ha sido un duro golpe en la vida de la actriz.

Alejada del foco mediático y completamente centrada en el cariño de sus familiares y amigos desde el fallecimiento del joven el pasado mes de mayo, la actriz ha puesto punto y final a un verano muy duro.

Después de haber pasado el verano en Mallorca, refugiada en su casa familiar y rodeada de sus seres queridos, a Ana Obregón le toca volver a la «normalidad».

Decimos normalidad aunque nada hay de normal en la vuelta a la rutina de la actriz y presentadora, que continúa sin encontrar fuerzas para continuar su vida sin Aless, que falleció hace cuatro meses.

Encuentro

Completamente desconocida, nada queda de la pizpireta y alegre Ana que hacía las delicias de los reporteros en cada una de sus salidas.

Ahora, la bióloga, que no se quita la mascarilla obligatoria por el Covid ni siquiera cuando va sola en su automóvil, luce una mirada triste y apenas abandona el negro.

La actriz, que siempre destacó por la elección de colores vivos a la hora de vestir – el rojo era su predilecto – guarda un luto por la falta de su hijo y gran amor de su vida que nos desgarra cada vez que la vemos.

En esta ocasión, Ana ha acudido al Club de Golf más cercano a su domicilio en La Moraleja, a las afueras de Madrid, donde además de poder ir al gimnasio – aunque desconocemos si ha retomado la que era una de sus grandes pasiones antes de la enfermedad de Aless – quizás quede con algún amigo para que esta vuelta tan dura a la rutina sea, por lo menos, un poco más llevadera.

Despedida del verano

Sin duda alguna Ana ha convertido su cuenta de Instagram en el escenario perfecto en el que demostrar el gran dolor que sufre por la pérdida de su hijo pero también en una forma de comunicarse con él a través de mensajes llenos de cariño y nostalgia.

Junto a unas fotografías de lo más divertidas en las que aparece con su hijo, Ana ha despedido el verano compartiendo una reflexión muy íntima con sus seguidores.

«Así despedíamos uno de los 27 veranos que me regalaste y que fueron los más felices de mi vida. Gracias mi Áless por tanto amor. Me toca decir adiós al primer verano sin ti, el más triste de mi vida y aprender a respirar de nuevo , aprender a vivir con este dolor sabiendo que las huellas de las almas que caminaron juntas jamás se borraran. También me toca dar la bienvenida y desearos un otoño lleno de salud y responsabilidad para acabar con esta pandemia, sin olvidarme jamás de mandar toda mi fuerza y la de Aless desde el cielo a todos los que estáis luchando contra el maldito cáncer. Si cierro los ojos escucho su voz diciendo : animo luchadores».