COVID-19: ¿Por qué está disminuyendo el número de muertos en las UCI?

Los médicos ya no conectan deprisa y corriendo a los pacientes con COVID-19 a los respiradores

La respuesta a la pregunta no es tan compleja como parece. Hay que recordar que en marzo, cuando los casos de positivos y muertos por COVID-19 aumentaron rápidamente en gran número de países de occidente, los médicos centraban su labor en salvar la vida de sus pacientes.

El intercambio rápido de experiencias y ensayos clínicos han hecho que la enfermedad sea menos mortal.

El Center for Evidence-Based Medicine, con sede en el Departamento de Ciencias de la Salud de Atención Primaria de Nuffield en la Universidad de Oxford, en Gran Bretaña, ha llevado a cabo una interesante investigación.

Alrededor de la mitad de pacientes ingresados en las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) de los centros hospitalarios en las semanas anteriores a mediados de abril fallecieron.

Sin embargo, a finales del mes de junio, la mortalidad estaba por debajo del 30%. La reducción se observó en cada uno de los grupos de edad. Esto da como resultado el pensar que esta caída no está causada porque acudan al hospital personas menos débiles o más afectadas.

En las zonas donde la epidemia ha ido a menos, las salas hospitalarias más tranquilas han dado lugar a una mejor atención. Además, el mejor conocimiento del tratamiento explica gran parte de la mejora, y la reducción de muertos.

Los profesionales sanitarios han aprendido mucho. Ya no conectan deprisa y corriendo a los pacientes con COVID-19 a los respiradores. Esto puede causar daño pulmonar. “El estudio que tratamos muestra una elevada reducción de la mortalidad en pacientes ingresados en la UCI en Reino Unido».

MENOS INGRESADOS GRAVES

Eric Topol, através de su cuenta de Twitter, manifestó que «dentro de los tratamientos que han mejorado se destacan el uso más restringido de ventilación mecánica. También los anticoagulantes; la colocación de decúbito prono; la dexametasona; ECMO (oxigenación por membrana extracorpórea no como último recurso) y la evitación de fármacos sin eficacia”.

Médicos de todo el mundo informan que se ha avanzado en la comprensión del virus para analizar mejor los problemas básicos de muchos pacientes. Para la mayoría de las personas, COVID-19 es una enfermedad leve de corta duración. Entre un tercio y la mitad de los infectados no presentan síntomas. Para aquellos que se sienten mal, los síntomas suelen desaparecer después de dos o tres semanas de reposo en casa.

En Europa, solo alrededor del 4% de las personas infectadas ingresan en hospitales. Sin embargo, al mismo tiempo, está claro que los síntomas de un pequeño número de personas infectadas persisten durante varios meses. La recuperación a largo plazo no es infrecuente para los pacientes hospitalizados con neumonía, que es una complicación común de COVID-19. Esto es muy común para las personas que se quedan en la unidad de cuidados intensivos (UCI).