Refuerzan el control del uso de mascarilla en las zonas frecuentadas por jóvenes

Los datos demuestran que los jóvenes «se resisten» al cumplimiento de las obligaciones impuestas por las autoridades sanitarias, como la distancia social y el uso de mascarilla

El Ayuntamiento de Granada ha activado un plan de refuerzo para vigilar el cumplimiento del uso obligatorio de mascarilla por parte de la ciudadanía, especialmente entre los jóvenes, y por ello la Policía Local está poniendo el foco en 32 puntos de la ciudad donde habitualmente se reúne la juventud cuando cae la tarde, como miradores y zonas de ocio nocturno.

La iniciativa ha nacido con vocación de concienciar a la población, en especial a los jóvenes, que no acaban de ser conscientes del riesgo de contagio que conlleva no usar mascarilla, y ya en los tres o cuatro primeros días se han alcanzado cerca de cien sanciones por este incumplimiento de la normativa, según ha explicado en rueda de prensa el concejal de Seguridad Ciudadana, César Díaz.

Los datos demuestran que los jóvenes «se resisten» al cumplimiento de las obligaciones impuestas por las autoridades sanitarias, como la distancia social y el uso de mascarilla incluso en espacios abiertos para evitar el contagio por coronavirus.

Por ello, la Policía Local está reforzando el control desde las siete y media de la tarde hasta altas horas de la madrugada en zonas de ocio nocturno y botellón, especialmente en los barrios del Realejo y Albaicín, en sus distintos miradores, y en el centro histórico de la ciudad.

El concejal ha remarcado que la situación «es grave» y «tenemos que concienciarnos todos», y por ello se está actuando «con contundencia».

También en relación a las fiestas nocturnas que se celebran en pisos, en tanto que, pese a ser domicilios particulares, existen una serie de obligaciones en cuanto al número de asientes y deben cumplirse todas las medidas de prevención.

En este contexto, el concejal de Seguridad Ciudadana ha garantizado que si la situación sanitaria empeora y las autoridades sanitarias exigen más contundencia, no se descartan actuaciones «mucho más drásticas».