Los 10 factores para prevenir y tratar la enfermedad de Alzheimer

Un equipo internacional de investigadores se propuso revisar y analizar la evidencia actual para producir sugerencias para la prevención de la enfermedad de Alzheimer

Hay al menos 10 factores de riesgo que parecen tener un impacto significativo en la probabilidad de una persona de desarrollar la enfermedad de Alzheimer, que podrían ser objeto de medidas preventivas, según sugiere una investigación publicada en el ‘Journal of Neurology, Neurosurgery & Psychiatry’.

Centrarse en estos factores, que incluyen la actividad cognitiva, un alto índice de masa corporal al final de la vida, depresión, diabetes y presión arterial alta, podría proporcionar a los médicos una guía basada en la evidencia para la prevención de la enfermedad de Alzheimer, pero se necesita mucha más investigación por venir con otros enfoques prometedores para prevenir la afección.

Los expertos predicen un aumento en el número de casos a medida que la población envejece, pero investigaciones recientes han sugerido que el número de casos parece estar disminuyendo, posiblemente debido a cambios en el estilo de vida, una mejor educación y estrategias de reducción de riesgos para prevenir o retrasar la demencia.

La evidencia existente sobre la prevención de la enfermedad de Alzheimer es difícil de interpretar debido a los diferentes diseños de estudio con diferentes criterios de valoración y credibilidad.

Por ello, un equipo internacional de investigadores dirigido por el profesor Jin-Tai Yu en la Universidad de Fudan en China, se propuso revisar y analizar la evidencia actual para producir sugerencias basadas en la evidencia sobre la prevención de la enfermedad de Alzheimer.

Los investigadores reunieron 395 estudios (243 estudios prospectivos observacionales y 152 ensayos controlados aleatorios) que fueron adecuados para su análisis.

A partir del análisis de estos, propusieron 21 sugerencias basadas en la evidencia consolidada disponible que los médicos podrían usar en la práctica para tratar de prevenir la enfermedad de Alzheimer.

Dentro de estos, había lo que ellos llamaban sugerencias de ‘Clase I’ para enfocarse en 19 factores diferentes.

Casi dos tercios de estas sugerencias implicarían atacar los factores de riesgo vascular (como la presión arterial alta y los niveles de colesterol) y el estilo de vida, fortaleciendo la importancia de mantenerse saludable para prevenir la enfermedad de Alzheimer.

Diez de las sugerencias fueron respaldadas por pruebas contundentes e incluyeron recibir la mayor educación posible en la vida temprana, participar en actividades estimulantes mentales como la lectura, evitar la diabetes, el estrés, la depresión, el trauma en la cabeza y la presión arterial alta en la mediana edad.

Otras nueve sugerencias tenían evidencia ligeramente más débil para apoyarlos e incluían ejercicio físico regular, dormir lo suficiente y de buena calidad, mantener un peso corporal saludable y una buena salud cardíaca en la edad adulta, evitar fumar e incluir vitamina C en la dieta.

Por el contrario, no se recomendaron dos intervenciones: la terapia de reemplazo de estrógenos y el uso de inhibidores de la acetilcolinesterasa (medicamentos que aumentan la comunicación entre las células nerviosas).

Los autores señalan algunas limitaciones del estudio, como el hecho de que los estudios observacionales no pueden indicar una relación causal clara y los ensayos controlados aleatorios no pueden generalizarse más allá de la muestra específica, intervención, dosis y duración estudiadas.

Además, los valores de sus sugerencias pueden estar limitados por la variabilidad geográfica, la definición de exposición y la prevalencia de factores de riesgo a nivel de población.

Sin embargo, los autores dicen que esta es la revisión sistemática y el metanálisis más completos y a gran escala para la enfermedad de Alzheimer hasta la fecha, y las sugerencias basadas en evidencia se reunieron integrando una gran cantidad de evidencia de diferentes tipos de investigación existente.

«Este estudio proporciona un análisis avanzado y contemporáneo de la evidencia, lo que sugiere que se necesitan con mayor urgencia estudios prospectivos observacionales de alta calidad y ensayos controlados aleatorios para fortalecer la base de evidencia para descubrir enfoques más prometedores para prevenir la enfermedad de Alzheimer», concluyen.