La obesidad infantil es el «gran drama oculto» del Coronavirus en los niños

Quirónsalud Málaga calcula que los niños pueden haber ganado unos tres kilos de media durante el confinamiento

La obesidad infantil en España era ya una de las más altas de Europa y se ha visto aún más agravada durante la cuarentena, hasta el punto de que los especialistas alertan de que «puede haberse incrementado en unos tres kilos el peso medio de la población infantil española, a razón de al menos uno por mes», según la advertencia del doctor Manuel Baca, jefe del Servicio de Pediatría y Neonatología del Hospital Quirónsalud Málaga.

Estas cifras también alarman a la Sociedad Española de Obesidad (SEEDO), que ha estimado un incremento medio cercano al cinco por ciento en el peso de los niños y adolescentes tras el confinamiento por el coronavirus.

Según el pediatra, tiene una explicación: «En el niño es fundamental crear una serie de hábitos y al frente de ellos deben estar la alimentación y el ejercicio. Desgraciadamente, esta situación de confinamiento ha llevado a los más pequeños a una ausencia total de ejercicio, un sedentarismo extremo durante meses unido a unos hábitos alimenticios que se desviaban de lo que debe ser la correcta alimentación de un niño».

El doctor Baca ha advertido, asimismo, de que «ambos aspectos se unen a una derivada psicológica ante todo lo acontecido con gran repercusión sobre el niño al estar en un proceso de formación y desarrollo de sus afectos y sentimientos, por lo que es fundamental encauzar esta situación».

«Si se prolonga, si lo que eran pequeñas alteraciones de sus hábitos empieza a fundamentarse y tener raíces en la propia expresión del niño, realmente creo que no exageramos al decir que el gran drama oculto del coronavirus en el caso de los niños es la obesidad», ha sostenido en un comunicado.

Por todo ello, los expertos piden la movilización de las familias para que fomenten la actividad física, jueguen con los niños, les hagan intervenir en rutinas con la finalidad de que la vida de los más pequeños vuelva a la senda de los hábitos de vida saludables y que, con el paso de los años, «no recuerden esta situación solo como un momento muy negativo sino como un punto de inflexión para ordenar sus vidas».

Confinamiento y vacaciones de verano

El jefe del equipo de Pediatría ha animado a actuar cuanto antes y no sumar las dinámicas negativas de los meses de confinamiento a los meses de vacaciones de verano. Según el especialista, la dualidad pandemia-vacaciones «genera unas previsiones nada halagüeñas para los expertos en relación con la obesidad infantil».

Se basan, sobre todo, en estudios previos que evidencian un incremento del peso corporal de los niños durante el periodo estival de vacaciones en un año convencional, atribuible a los cambios que se producen en verano en comparación a los hábitos durante el curso escolar.

«Es esperable que se produzca una situación similar a la de otros años, multiplicada por dos al sumarse con una situación similar vivida durante los meses de confinamiento», ha apostillado.

Además, ante la importancia de abordar una salida a la obesidad infantil, el Ministerio de Sanidad, según ha avanzado el responsable del servicio de Pediatría de Quirónsalud Málaga, ha encargado a la Asociación Española de Pediatría un grupo de trabajo para abordar esta situación.

Por su parte, el Consejo General de la Psicología también ha alertado sobre las consecuencias que ha tenido el confinamiento en niños y adolescentes, como problemas psicológicos y sociales que se derivan del prolongado encierro en esas edades y, entre ellos, están los trastornos de conducta alimentaria.

El doctor ha recalcado que los niños en edad infantil y juvenil «son especialmente vulnerables, puesto que no son conscientes de la gran repercusión que ganar peso y adquirir malos hábitos puede tener sobre su salud futura».

Cuando se mide la mortalidad en la edad adulta de los adolescentes con mayor índice de masa corporal (más obesos), se comprueba que tienen tasas de mortalidad un 30 por ciento superiores al resto.

«El exceso de peso en niños, con obesidades cada vez más extremas, significa que comenzamos a ver en edad infantil y juvenil algunas consecuencias muy serias: hipertensión, hiperglucemia, trastornos del sueño, lesiones en piel, diabetes tipo 2 en la infancia, además de las repercusiones psicológicas, lo que se ha venido a llamar el estigma de la obesidad», ha subrayado el doctor Manuel Baca.

Por tanto, este especialista recomienda retomar cuanto antes hábitos de vida saludables en los niños y adolescentes «invirtiendo como mínimo 60 minutos diarios en actividades físicas de intensidad moderada a vigorosa».

También recuerda que deben tener una dieta equilibrada y nutritiva, en la que los cereales, las patatas y legumbres deben constituir la base de la alimentación, de manera que los hidratos de carbono representen entre el 50 y el 60 por ciento de las calorías de la dieta.

Se recomienda que las grasas no superen el 30 por ciento de la ingesta diaria, reduciendo el consumo de grasas saturadas y ácidos grasos. Las proteínas deben aportar entre el 10 y el 15 por ciento de las calorías totales, debiendo combinar proteínas de origen animal y vegetal. Se deben consumir, como mínimo, cinco raciones al día de verduras y frutas e incorporarlas también en el desayuno. Nunca prescindir de un desayuno completo compuesto por lácteos, cereales y frutas.

De esta manera, sostiene, se evita o se reduce la necesidad de consumir alimentos menos nutritivos a media mañana y se mejora el rendimiento físico e intelectual. La hidratación también es fundamental y se aconseja beber entre uno y dos litros de agua al día.