Otro Rocío sin Pepe Antonio González de la Peña

Remembranza por el recordado rociero, cofrade, abogado, docente…

Continúan siendo muy extraños los Rocíos -según Jerez- en su ausencia. Hace ya años que se marchó. ¿Cuántos Pentecostés? ¿Siete, ocho quizás? Contaba cincuenta y ocho de edad. Y había afrontado la enfermedad con el frontispicio de la dignidad. Y de la entereza cristiana. José Antonio González de la Peña, siempre el entrañable Pepe Antonio, murió cuando aún su sonrisa amiga se expandía joven y cercana. Como la luminaria de la complicidad. Como la fontana de la lealtad.

Abogado, docente, cofrade de la ciudad hasta los tuétanos. Rociero de pro. Y colaborador de medios de comunicación desde temprana edad. Su voz era el timbre reconocible de la locución cofradiera en las antenas de la Radio Jerez Cadena Ser. Aquel mítico programa matutino de los domingos: ‘Trabajadera’. Radiaba de manera amena y culta: su oratoria resonaba agradable a los oídos, estilando la cadencia exigible por las más reputadas cotas de la oratoria radiofónica.

Era alto, muy alto. Tanto que su figura siempre fue reconocible, alcachofa en mano, micrófono en ristre, junto a los pasos de Semana Santa. Al pie del cañón de la actualidad informativa. Desempeñó diferentes cargos de responsabilidad en la Hermandad de sus amores: la Oración en el Huerto. Recordamos a bote pronto los de secretario y teniente hermano mayor. Si la memoria no nos traiciona. Nazareno espigado con palermo en mano de Santo Domingo a Santo Domingo.

Pepe Antonio era un fijo en los Rocíos. Contaba mil anécdotas. Quiso muchísimo a la Blanca Paloma. Su muerte cayó como un jarro de agua helada en los romeros jerezanos, que en ese fatídico momento se encontraban haciendo el Camino. Paradojas del destino. Marchó a las estancias celestes precisamente en mayo, cuando un Simpecado de Dios te salve aglutinaba en derredor rezos con sones de sevillanas.

Cada año, por estas fechas, es recordado aún más si cabe. El que fuera portavoz del Consejo Local de la Unión de Hermandades, el profesor del colegio del Perpetuo Socorro, el firme candidato a pregonero de la Semana Santa -estuvo casi en puertas de Villamarta-, el hermano de antifaz anónimo en las tardes noche del Jueves Santo, el comunicador de tantas horas en antena, el hombre de bien…

Los romeros jerezanos regresan ya a casa. Experimentando las bondades del Camino de vuelta. Tras dejar atrás la sublimidad de un nuevo encuentro con la Virgen. El Camino también es renovado por quienes ya no están entre nosotros. Pero que dejaron la huella de sus pisadas en las arenas. Rocío 2018 y otra vez la memoria de Pepe Antonio González de la Peña revitalizando nuestra nostalgia. Nuestra remembranza. Desde las marismas del cielo una voz nos sigue hablando…