El antes y el después de un enfermero víctima del Coronavirus

Estuvo seis semanas sedado y entubado y su peso ha bajado de 86 a 63 kilos

Quería hacer una demostración pero no de fuerza precisamente. Sino de todo lo contrario: de la debilidad que produce la enfermedad en alguien fuerte. Fuerte físicamente. Sano, muy sano. ¿De qué enfermedad hablamos? Del omnipresente coronavirus, como cabe imaginar…

Se trata de Mike Schultz: un enfermero de 43 años de San Francisco. Un enfermero en excelente estado físico. Musculoso. Deportista. Recientemente ha compartido una imagen comparativa en las redes sociales. Se trata de dos imágenes de él mismo. De dos imágenes que representan un antes y un después…

Dos imágenes que proyectan una misma persona pero dos cuerpos diferentes. Ambas son un selfie. Dos instantáneas que ponen los vellos de punta. Y que verifican que una imagen -en este caso dos unidas- valen más que mil palabras. Mike evidencia así su lucha contra el coronavirus. Y lo que esta pandemia puede provocar en el cuerpo de una persona.

Seis semanas de lucha para un deterioro físico más que palpable. Seis semanas que parecieron un siglo para el sufriente enfermero. Seis semanas para un punto de inflexión con cargazón de incertidumbre, de temor, de valentía también. Las fotografías no engañan. Las fotografías proyectan una realidad. Una verdad desgarradora.

“Quería mostraros a todos lo malo que puede ser estar sedado durante seis semanas con un ventilador o intubado. Entre otras cosas, el coronavirus redujo mi capacidad pulmonar. Durante ocho semanas he estado lejos de mi familia y amigos. Me fortalezco cada día y trabajo para aumentar mi capacidad pulmonar. Volveré a donde estaba, pero esta vez de forma más saludable”.

Quería, en efecto, demostrar que podía pasarle a cualquiera. Y lo ha conseguido. Lo ha conseguido con creces. La enfermedad lo ha deteriorado. Pero no sólo el estado físico -que es evidente a ojos vista- sino el estado psicológico.  Trabaja, sí, como enfermero en San Francisco. No tenía problemas de salud previos…

Hacía ejercicio a diario. Se cuidaba. Miraba por sí. De acuerdo al sitio estadounidense, fue hospitalizado el 16 de marzo y derivado luego de viajar desde su ciudad hasta Boston donde lo esperaba su novio, el DJ Josh Hebblethwaite, que tenía previsto pasar música en el Winter Party Festival de Miami. Allí fue donde ambos se contagiaron.

Estuvo Mike sedado. Y además con una intubación. Durante seis semanas que le parecieron eternas. “Pensé que sólo había pasado una semana. Estaba muy débil. Ésta es una de las partes más frustrantes”, indicó. “No podía sostener mi teléfono celular. Era muy pesado. No podía escribir porque mis manos temblaban mucho”.

Quiso añadir que la foto que subió a las redes sociales le costó un gran esfuerzo. De sólo estar parado unos segundos ya se agotaba. Durante este trance se ha visto afacetada su capacidad pulmonar. “Está gravemente obstaculizada”. También en este sentido las fotografías son ilustrativas.

Después de permanecer inconsciente durante un mes y medio en una cama de cuidados intensivos bajó su peso de 86 a 63 kilos. Al publicar las imágenes en la red social, Mike señaló: «Quería mostrarles a todos lo malo puede ser estar sedado por seis semanas conectado a un respirador o intubado . Más allá de otras cosas, el covid-19 redujo mi capacidad pulmonar con una neumonía. Durante ocho semanas estuve alejado de mi familia y amigos”.

Y recalca: “Ahora estoy poniéndome fuerte cada día y trabajando para incrementar mi capacidad pulmonar. Volveré a estar donde estaba de forma más sana en esta ocasión… incluso podría hacer cardio”.

Además se extendió en consideraciones para mostrar su agradecimiento: “No hay suficientes palabras para describir lo agradecido que estoy por su ayuda, por el apoyo de mi familia y por los pensamientos y oraciones de muchos de ustedes”.