Dejad que los niños se acerquen a la Virgen

La ofrenda floral a la Virgen de la Esperanza congregó a numerosos niños en San Francisco

Mayo es -por excelencia- el mes de María Santísima, el mes -por antonomasia- de la Virgen María. Mes de homenaje y honor a la Madre de Dios. Mes de Reina y Madre. Mes de “llena eres de Gracia y el Señor es contigo”. Mes de tradiciones a pie de altares y mes de “bendita tú eres entre todas las mujeres”. Mes de azul inmaculado y de verde esperanza. De rostros cuya encarnadura parecen esbozar una maternal sonrisa.

Las Hermandades y Cofradías bien saben y sienten la devoción que profesan a sus Amantísimas Titulares. Por esta noble razón de siempre mayo posee para los cofrades la fragancia de las más bellas flores. Porque no existe mejor obsequio para una Madre que el significante de una flor. Porque la flor es estética de los sentidos. Porque la flor es ética de los sentimientos. Porque la flor es también rezo multicolor.

Existe en las Hermandades un hábito hecho costumbre, una costumbre hecha tradición, a lo largo y ancho del mes de mayo: las ofrendas florales. Y las ofrendas florales a la Virgen. De todos los hermanos pero muy singular y especialmente de los niños de la corporación. Los niños también han de acercarse a María. Los niños, en su generosa inocencia, también saben -¡quiénes mejor que ellos!- del amor incondicional y protector del ser que los trajo al mundo.

Durante todo el mes de mayo las Hermandades convocan sus ofrendas florales. Así la Hermandad de las Sagradas Cinco Llagas días atrás, concretamente el pasado sábado. En la Capilla del Voto de la céntrica iglesia de San Francisco. Capilla donde a diario reciben las visitas de centenares de devotos Nuestro Padre Jesús de la Vía-Crucis y María Santísima de la Esperanza. Y es precisamente a la Esperanza Soberana a la que sus cofrades, sus hermanos, rindieron homenaje con motivo del mes de mayo.

Más de setenta personas se congregaron ante los pies de la Virgen, en un acto organizado y coordinado por la Diputación de Cultos de la señera cofradía de la Madrugada Santa. Muchísimos niños respondieron a la llamada. Y se vivió un encuentro muy ameno y edificante. La participación fue activa. Y la satisfacción de los dirigentes de la Hermandad unánime. Posteriormente se celebró en la Casa de Hermandad una animada caracolá en entrañable acto de confraternización.